Cinco años después de la sanción de la Ley
27.610, el acceso al aborto legal en Argentina muestra una paradoja: los
principales indicadores permanecen relativamente estables, aunque cambió quién
sostiene materialmente buena parte de la política.
El Reporte anual 2025: el reto de sostener
el aborto legal en Argentina, elaborado por Proyecto Mirar del Centro de
Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), registró 87.603 interrupciones
voluntarias y legales del embarazo en 20 provincias dentro del subsector
público de salud. La cifra no presenta cambios significativos respecto de
2024. El relevamiento contabilizó además 1.846 establecimientos públicos que
garantizan IVE/ILE.
Proyecto Mirar monitorea desde hace varios
años la implementación de la política derivada de la Ley 27.610 mediante
información oficial, pedidos de acceso a la información pública y relevamientos
territoriales. CEDES Repositorio
En diálogo con Pulso de Radio, Silvina
Ramos —socióloga, integrante del CEDES y una de las autoras del reporte—
explicó que el escenario inicial permitía imaginar otro resultado.
“Uno podría pensar que la política de acceso
al aborto se había deteriorado, se había debilitado. Y lejos de eso, lo que los
datos muestran es que, gracias al compromiso de los equipos de salud [...] la
política de acceso se pudo sostener”.
Cuando las
provincias tuvieron que asumir el costo
La Ley 27.610 continúa vigente. La norma
reconoce el derecho a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo hasta
la semana 14 inclusive y establece que la prestación debe garantizarse dentro
de los diez días corridos desde la solicitud. Argentina.gob.ar
El cambio ocurrió en otro nivel.
Ramos señaló durante la entrevista que el
gobierno nacional dejó de distribuir medicamentos destinados a abortos seguros
y vinculó esa situación con el desmantelamiento del esquema de distribución. En
consecuencia “las provincias se tuvieron que hacer cargo de esas compras de la
noche a la mañana”, explicó.
Los datos del informe respaldan ese
diagnóstico: 13 provincias sostuvieron con presupuesto propio la provisión
de insumos para los servicios de aborto. Aun en ese contexto, el número de
interrupciones, la cantidad de establecimientos y la proporción de abortos
realizados en etapas tempranas del embarazo se mantuvieron prácticamente sin
modificaciones. Para Ramos, esa continuidad tiene dos explicaciones centrales:
la red sanitaria desarrollada durante los años posteriores a la legalización y
la decisión política de numerosas autoridades provinciales de sostener los
servicios.
“Tenemos la misma cantidad de interrupciones
realizadas que las que teníamos previo a la asunción del gobierno del
presidente Milei. También tenemos la misma cantidad de establecimientos que
están ofreciendo esos servicios”.
El reporte muestra además que la Ley 27.610 no
sufrió modificaciones y que las iniciativas legislativas destinadas a
restringirla no lograron avanzar durante el período estudiado.
Chubut: 805
mujeres atendidas
La información permite también bajar el
análisis al territorio.
Durante 2025, Chubut informó 805 mujeres
atendidas por IVE/ILE. El propio documento advierte que la categoría
utilizada por la provincia es “mujeres atendidas”, por lo que esa cifra no debe
interpretarse necesariamente como la cantidad exacta de interrupciones
realizadas La provincia reportó además 27 efectores públicos con acceso a
IVE/ILE.
El informe no desagrega allí cuántos funcionan
específicamente en Comodoro Rivadavia. Por nuestra parte pudimos acceder a las declaraciones de Alejandra Braña, directora general de Salud Comunitaria, que brindó especificaciones de la funcionalidad del sistema en nuestra ciudad.
Sí coloca sobre la mesa otro problema: el
acceso no es homogéneo en todo el país. Los monitoreos territoriales incorporados por
Proyecto Mirar detectaron dificultades relacionadas con distancias, traslados,
turnos, falta de medicamentos, información insuficiente y escasez de personal
sanitario.
La existencia formal del derecho, por lo
tanto, no garantiza por sí sola las mismas condiciones de acceso en todos los
territorios.
Antes del
aborto está la anticoncepción
Uno de los datos más sensibles del reporte
aparece en las políticas anticonceptivas.
Proyecto Mirar calcula una caída del 57% en
el gasto del programa Desarrollo de la Salud Sexual y Procreación Responsable
entre 2023 y 2026. Según sus estimaciones, la cantidad de mujeres
protegidas mediante métodos anticonceptivos pasaría de más de 1,2 millones en
2024 a alrededor de 63.000 proyectadas para 2026.
El dato amplía la discusión porque la política
de salud sexual no empieza ni termina con la interrupción del embarazo: incluye
acceso a información, anticoncepción y prevención de embarazos no
intencionales.
En este sentido al ser consultada por la caída
de la fecundidad adolescente, la investigadora remarcó que el descenso comenzó
antes de la legalización del aborto y forma parte de una tendencia de más largo
plazo. Al mismo tiempo, planteó que “la reducción de la fecundidad en esos
grupos de edades significa ni más ni menos que reducciones de maternidades
forzada.”
Ramos vinculó ese proceso con políticas de
acceso a anticonceptivos y con la Educación Sexual Integral, y destacó su
impacto sobre las trayectorias educativas y las posibilidades de desarrollo
personal.
“Hemos permitido que esas chicas no se
embaracen si no tenían intenciones de embarazarse [...] y puedan continuar sus
estudios, terminar la escuela secundaria y abrirse un conjunto de oportunidades”
“¿Batalla
cultural de quién?”
La entrevista avanzó también sobre el debate
político que rodea a estas políticas públicas.
Consultada por la denominada “batalla
cultural” en torno al aborto y la ESI, Ramos cuestionó la idea de que exista
una división social equivalente entre dos sectores enfrentados.
“Yo me pregunto siempre: ¿batalla cultural de
quién? Porque para que haya una batalla hacen falta bandos, y acá no hay bandos”
Si bien es una interpretación de la
entrevistada, el propio reporte aporta datos de opinión pública para
contextualizarla: una encuesta citada en el documento registró que 52,7% de
las personas consultadas estaba en desacuerdo con volver a prohibir el aborto,
frente a un 36,4% que estaba de acuerdo y un 10,9% que no sabía
Sobre la Educación Sexual Integral, Ramos
insistió en otro aspecto: su función no se limita a la prevención de embarazos.
“La escuela es un lugar donde ofrecer esos
contenidos para proteger a los chicos y a las chicas, por ejemplo, del abuso
sexual”
Una
política sostenida, aunque más frágil
El balance que hace la Socióloga no desconoce
las dificultades. Su definición resulta quizá la síntesis más precisa del
momento actual:
“La política de acceso al aborto sigue
robusta, un poco fragilizada porque el Estado nacional se ha desentendido de
esa política”.
El reporte llega a una conclusión semejante
desde los indicadores: el marco jurídico continúa vigente, la cantidad de
interrupciones y de efectores permanece estable y numerosas provincias
sostienen la provisión. Al mismo tiempo, advierte sobre desigualdades
territoriales y sobre el retiro del financiamiento nacional.
Casi seis años después de la legalización,
entonces, el desafío parece haberse desplazado. La discusión ya no pasa
únicamente por la existencia de la Ley 27.610, sino por las condiciones
económicas, sanitarias y territoriales necesarias para convertir ese derecho en
una prestación efectiva.
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