Beatriz, vecina del barrio, dialogó con La Constructora Radio en el marco del acompañamiento a los vecinos del barrio y relató la angustia y la bronca que siente tras ocho meses del deslizamiento del cerro que destruyó su vivienda y la de su familia. "Nosotros hace 26 años que estamos en el barrio, los impuestos al día pagamos siempre. Pero éramos usurpadores", ironizó.
La mujer contó que compró el terreno por inmobiliaria y que siempre pagó los impuestos municipales. "Municipalidad te cobra porque vos vas y le pagás, pero éramos usurpadores. Hay mucha gente que le están dando casa que no tenían ni un papel. Entonces te da una angustia y una bronca", expresó.
"Teníamos terribles casas"
Beatriz describió lo que perdió: "Tanto yo, mi hija que tenía su casa adelante, mi hijo que tenía su casa atrás. Encima él tiene seis pibes. Te dan una casa chiquita con dos dormitorios". Relató que su hijo pidió un terreno para construir y que su hija, que tenía una casa prefabricada, la pudo sacar y pidió terreno para volverla a montar. "Pero, ¿y los terrenos dónde están? Todavía no sabemos", cuestionó.
"Nosotros teníamos nuestra casa, teníamos un quincho, teníamos todo", recordó. Y agregó: "La cuadra era la de Cerro Dragón, que se giró. Las grietas pasaban por el dormitorio, por abajo. Entonces cuando la gente dice 'hay que volver al barrio', no podés. Es irrisorio ir a vivir al barrio".
Alquiler, paliativo y espera
Beatriz contó que consiguió alquiler rápido con una familia conocida. "Gracias a Dios no nos aumentan lo que tendrían que aumentarnos, pero vamos pagando con lo que nos dan, 600, 700 lucas", afirmó. Y valoró el paliativo municipal: "Estamos contentos porque por lo menos la Municipalidad está pagando el paliativo para pagar el alquiler. Pero no es justo".
Consultada sobre la demora en la entrega de viviendas, explicó: "A algunos les sortearon y dentro de un mes les van a dar la casa. A nosotros nos tocó una casita municipal y nos van a dar a poner en noviembre, diciembre, si Dios quiere". Mientras tanto, "seguiremos girando, no nos queda otra".
"Nada va a volver a ser igual"
Beatriz, de 76 años y jubilada de Sanidad, fue contundente al describir el impacto emocional. "No podemos estar pensando en volver a construir. Mi casa toda la vuelta tiene paredón de bloque. Compramos todo. Cuando dijiste 'listo, ya está', se volvió todo para atrás. Ahora volver a empezar. Pero un martillo no te agarro más", concluyó.
La vecina también mencionó que muchos vecinos están rechazando las viviendas que les ofrecen porque son más chicas que las que tenían. "Hay vecinos que tenían casas grandes y les achicaron la casa. Ahora le dan una de 33 y la están rechazando", señaló. "Me da pena porque uno los conoce. Es la peor, es la más afectada", cerró.
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