La fotógrafa comodorense Beti Sánchez dialogó con La Constructora Radio en el marco del Día del Fotógrafo, que se celebra cada 21 de septiembre en conmemoración de la llegada del daguerrotipo a la región. "Estoy muy contenta, feliz día para todos y todas. Gracias por la convocatoria", expresó.
Sánchez contó que su pasión por la fotografía nació en la infancia, cuando acaparaba las cámaras de su casa. "Mi papá siempre fue muy tecnológico, ni bien salió la primera cámara digital estaba en casa. Me apasionaba desde muy chica", recordó. Pero fue de grande cuando se profesionalizó: "En una época alquilaba inflables y los vendí. En parte de pago me entregaron una cámara profesional. Yo tenía mis nenes y la acepté encantada, pero no tenía ni idea de cómo usarla. Mis fotos salían movidas, desenfocadas, era un desastre".
Cuando se radicó en Comodoro Rivadavia, hace unos 11 o 12 años, hizo su primer curso de fotografía con Maxi Carrizo, quien luego documentó la guerra en Gaza. "A partir de ahí empecé a jugar con mis hijos, salíamos a tener aventuras y yo hacía fotos. Tengo una foto donde los está corriendo un dinosaurio en el camino que está cerrado de Rada Tilly", contó entre risas.
Dejó todo por la fotografía
Sánchez reveló que dejó su trabajo en relación de dependencia para dedicarse a la fotografía. "Yo soy marketer de profesión y trabajaba en una empresa como encargada de marketing y compras. Dejé todo por la fotografía. Fue un viaje de ida", afirmó.
La fotógrafa se especializa en bodas de destino, lo que significa que la pueden contratar en cualquier lugar. "Tengo una boda el 30 de noviembre en Neuquén. Los chicos estaban muy enganchados, pero con la situación difícil, iban a pensar una estrategia de pago. A los cinco minutos me llama la suegra de ella y yo pensaba 'qué metida'. Resultó que le quería regalar el servicio completo de film, fotografía y video", relató.
La pasión por las bodas: "Amo el amor"
Consultada sobre su especialidad, Sánchez no dudó: "Soy la persona más libreña de libra que vas a encontrar y amo el amor, la estética, la belleza. Cuando voy a una boda, todo el amor, la conexión y las cosas hermosas de la vida están ahí. Me llena muchísimo. Termino llorando en las bodas, empañando el visor".
La fotógrafa destacó que muestra lo que atrae: "La vez pasada mi hija cubrió una boda en Trevelin, en la cordillera, la novia saliendo por el balcón al atardecer, el novio llegando en lancha por el río. Cosas soñadas. Y lo que uno muestra es lo que atrae".
Sánchez también mencionó la temporada de tulipanes en Trevelin, donde realizó una producción especial: "Fue un fin de semana completo en las cataratas, en Catifol, no solo en los tulipanes, sino también en el Parque Nacional Los Alerces. Son de los momentos más soñados como fotógrafa de bodas".
"Hay que abrir el abanico y compartir la fotografía"
En el cierre, Sánchez reflexionó sobre el oficio: "Antes los fotógrafos eran más celosos de su trabajo. Hoy el conocimiento viaja a velocidades que antes no. Creo que hay que abrir más a que más personas aprecien y disfruten del arte. Es un oficio y es un arte, como casi todos los oficios. Te obligan a ponerle el alma y el corazón".
"Hay que abrir el abanico y no ser celoso de la fotografía y compartirla lo más que se pueda", concluyó, y recordó que "por más que pasen los años, la memoria muchas veces se pierde, pero siempre van a quedar las fotografías".
Quienes quieran conocer su trabajo pueden buscarla en redes como @betisanchez.ph

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