En Comodoro Rivadavia, el sistema municipal
asegura que mantiene activo el circuito de atención, aunque persiste una deuda
en materia de información: no existen todavía datos públicos consolidados
que permitan conocer cuántas IVE e ILE se realizaron en la ciudad durante 2025
y 2026.
Alejandra Braña, directora general de Salud
Comunitaria explicó, en diálogo con este medio, que las personas pueden
iniciar la consulta en cualquier centro de salud municipal o acercarse
directamente a las dependencias de la Secretaría de Salud. A partir de allí se
coordinan laboratorio, ecografía y la atención médica, procurando que el acceso
sea rápido.
Actualmente son dos las médicas garantistas
dentro del sistema municipal, con atención principalmente en los centros de
salud de San Martín y Fracción 14. Cuando la distancia representa una
dificultad —especialmente para quienes viven en zona norte—, Braña señaló que
el equipo puede coordinar la atención en un centro más cercano.
El sistema también lleva registros. Según
explicó la funcionaria, en cada uno de los equipos una trabajadora comunitaria
o social realiza el seguimiento posterior y contabiliza las personas que
acceden a una interrupción, incluso aquellos casos en los que la práctica se
repite. Sin embargo, Braña no pudo precisar durante la entrevista una cifra
global actualizada de la ciudad.
Ese vacío adquiere relevancia frente a los
números nacionales: durante 2025 se informaron 87.603 interrupciones
voluntarias y legales en el sector público de 20 provincias, con una tasa
de 7,45 cada mil mujeres de entre 15 y 49 años. El relevamiento identificó
además 1.846 efectores públicos que garantizan la práctica.
En cuanto a los medicamentos, Comodoro
mantiene el tratamiento combinado con mifepristona y misoprostol,
adquirido actualmente por la Provincia. Braña reconoció que hubo un período de
desajuste cuando Nación dejó de proveerlos y Provincia todavía no había
iniciado plenamente las compras; incluso el municipio debió adquirir medicación
en algún momento. Hoy, afirmó, esa situación está regularizada.
La directora puso además el acento en un
desafío que excede la práctica en sí: fortalecer la prevención de embarazos no
intencionales. “Tenemos mínimamente un control de cuántas personas acceden y
cuántas personas repiten a veces la interrupción; ahí es donde nosotros también
tenemos que hacer un poquito de hincapié, porque deberíamos poder trabajar más
sobre lo preventivo cuando no hay deseo de embarazo”, sostuvo.
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