Los resultados de las
pruebas encendieron una nueva señal de alarma sobre la educación argentina. Los
estudiantes de 15 años obtuvieron 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y
393 en Ciencias, con retrocesos en las tres áreas respecto de la evaluación
realizada en 2022.
La caída más significativa
se observa en Matemática. Argentina perdió 11 puntos frente a los 378 obtenidos
en 2022 y alcanzó su peor resultado desde el comienzo de la serie comparable,
en 2006. En Lectura descendió 12 puntos —de 401 a 389—, mientras que en
Ciencias perdió 13, al pasar de 406 a 393puntos.
La distancia respecto del
promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE) es considerable. En 2025, los países integrantes del organismo
promediaron 469 puntos en Matemática, 466 en Lectura y 482 en Ciencias.
Argentina quedó 102 puntos por debajo en Matemática, 77 en Lectura y 89 en
Ciencias.
Los puntajes permiten
comparar sistemas educativos, pero otro indicador muestra con mayor claridad la
dimensión del problema: el porcentaje de estudiantes que alcanza el nivel 2,
considerado por PISA como el piso básico de competencias. En Matemática solamente
llegó a ese nivel el 24% de los estudiantes argentinos, frente al 65% de la
OCDE. Dicho de otra manera, el 76%, aproximadamente tres de cada cuatro
adolescentes evaluados, no pudo resolver satisfactoriamente situaciones
matemáticas elementales.
En Ciencias, el 41% alcanzó
el nivel mínimo, contra el 74% registrado en la OCDE. Este nivel supone que el
estudiante puede emplear conocimientos científicos básicos, interpretar datos
sencillos y reconocer explicaciones válidas ante problemas cotidianos. La nota
difundida por Infobae no detalla el porcentaje argentino correspondiente a
Lectura, aunque confirma una caída de 12 puntos.
El retroceso argentino
también se produce dentro de una región con desempeños bajos. Según la
comparación presentada, el país quedó detrás de Uruguay, Chile, Colombia,
México, Brasil y Perú. Colombia obtuvo 381 puntos en Matemática, 399 en Lectura
y 414 en Ciencias; México alcanzó 388, 408 y 414, respectivamente; y Brasil
registró 377, 408 y 409 puntos.
Uruguay consiguió que el 64%
de sus estudiantes alcanzara el nivel básico en Ciencias, el 42% en Matemática
y el 57% en Lectura. Chile, por su parte, registró porcentajes del 63%, 41% y
62%, respectivamente. Aunque estos países también permanecen por debajo de la
OCDE, presentan resultados superiores a los argentinos en varias de las áreas
evaluadas.
PISA 2025 también advierte
sobre el peso de la desigualdad. En Argentina, los estudiantes pertenecientes
al 25% de mayor nivel socioeconómico aventajaron por 82 puntos en Ciencias a
quienes integran el 25% más desfavorecido. Además, entre 2022 y 2025 se amplió
la distancia entre los alumnos con mejores y peores desempeños en Matemática y
Ciencias.
El deterioro no es
exclusivamente regional. La OCDE informó que su promedio de 2025 fue el más
bajo registrado hasta ahora en las tres áreas centrales. Entre 2022 y 2025,
Matemática cayó nueve puntos y Lectura alrededor de 14, mientras Ciencias
permaneció relativamente estable.
Las pruebas PISA son
evaluaciones muestrales realizadas cada tres años a estudiantes escolarizados
de 15 años. No califican individualmente a alumnos ni escuelas y, en Argentina,
sus resultados son representativos a escala nacional: no permiten conocer por
separado la situación de Chubut o de Comodoro Rivadavia.
Los números describen
aprendizajes construidos durante toda la trayectoria escolar. Por eso, aunque
constituyen un dato central para evaluar las políticas educativas, no
corresponde atribuir el resultado completo de 2025 a una única gestión de
gobierno. Sí muestran un problema persistente: una amplia mayoría de
adolescentes argentinos transita la escuela secundaria sin alcanzar
conocimientos considerados indispensables para desenvolverse en la vida
cotidiana.

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