una medida para restringir
los centros de datos. En Hubbard, Ohio, el apoyo superó el 75%. Fueron dos de
las al menos 29 jurisdicciones que, según el recuento de The
Washington Post, aprobaron límites o prohibiciones en la misma jornada en
que Estados Unidos renovó su Congreso.
El tema también llegó a las
campañas por las gobernaciones. En Texas, la demócrata Gina Hinojosa, que
derrotó al republicano Greg Abbott, propuso una moratoria para nuevos proyectos
y medidas para proteger a los usuarios de posibles aumentos en las tarifas
eléctricas. En Ohio, la gobernadora electa Amy Acton también respaldó una pausa
y reglas más estrictas.
Por qué el
rechazo llegó a las urnas
Los centros de datos son
instalaciones que alojan los servidores donde se procesa y almacena la
información. Los de gran escala, como los que utiliza la industria de la
inteligencia artificial, necesitan un suministro eléctrico continuo y sistemas
para disipar el calor. En las comunidades donde se proyectan, la discusión gira
alrededor del uso del agua y del suelo, el ruido y el costo de ampliar las
redes eléctricas. Una de las preguntas más concretas es si esas obras las
pagarán las empresas o terminarán reflejándose en la factura de los hogares.
El malestar venía de antes.
En 2025, el 50% de los adultos estadounidenses dijo sentir más
preocupación que entusiasmo por el avance de la IA en la vida cotidiana, según
el Pew Research Center. Entre abril y junio de 2026, al menos 45
proyectos de centros de datos fueron bloqueados o demorados por la
oposición local, de acuerdo con Data Center Watch. Y en la elección del martes, el 56% de los
votantes consultados consideró que la IA y los centros de datos habían sido
un factor importante o decisivo en su voto al Congreso. En ese mismo sondeo, el
costo de vida, la guerra con Irán y la corrupción pesaron más.
El proyecto
que pone a Chubut en el mapa
En julio, la empresa polaca Green
Capital firmó un memorándum de entendimiento con socios tecnológicos
para avanzar con Atlas GigaHub, un centro de datos de gran
escala proyectado en el área de Trelew. El gobernador Ignacio Torres participó
del anuncio. Se difundió una inversión estimada de US$ 3.300 millones y
una potencia informática de hasta 3.000 megavatios a plena escala. El
plan apunta a vender capacidad de procesamiento principalmente en el exterior. Si
bien el anuncio chubutense precede a la votación estadounidense y corresponde a
una iniciativa distinta de la que anunciaron OpenAI y Sur Energy .Para
la Patagonia, no deja de ser un precedente sobre quienes deben tener la ultima
palabra, por fuera de las políticas del gobierno de turno.
Qué equipos
llegarían a Trelew
Si
bien Green Capital difundió detalles, sobre la refrigeración y el
suministro eléctrico previstos para Atlas
GigaHub, no alcanza ya que en la información pública consultada
queda una pregunta abierta: ¿qué equipos se instalarán y serán nuevos o
reacondicionados? Conocer los modelos y su estado permitiría evaluar cuánto
consumirán, cuál será su vida útil y qué residuos generarán al ser reemplazados.
La exsecretaria de Innovación Pública Micaela Sánchez Malcolm incluyó la
chatarra entre los factores que deben considerarse al evaluar la huella
ambiental de un centro de datos.
En
este sentido la Municipalidad de Trelew informó, ante un pedido vecinal, que
aún no había abierto un expediente sobre el proyecto. Al cierre de esa
investigación, el Ejecutivo provincial seguía sin responder un pedido de
informes aprobado por la Legislatura. Antes de autorizar el proyecto, la
normativa de Chubut exige una audiencia pública en la que debe presentarse el
estudio de impacto ambiental. La
audiencia es obligatoria, pero no vinculante: los vecinos pueden plantear sus
objeciones y la decisión final queda en manos de la autoridad.
Cuando el
norte pone límites, ¿hacia dónde mira la industria?
Las votaciones
estadounidenses plantean una pregunta para la Patagonia. Si construir se vuelve
más difícil en comunidades que exigen límites al consumo de agua, garantías
sobre las tarifas o mayor participación, ¿qué territorios se vuelven más
atractivos para la industria? Antes de la elección, un analista del sector
consultado por Infobae ya advertía que las restricciones podían llevar a
los desarrolladores a buscar otros terrenos. Ese posible desplazamiento merece
atención por sí mismo. El de Trelew, anunciado meses antes, tiene su propia
historia y abre un interrogante preocupante ¿la Patagonia corre el riesgo de convertirse en una Zona Franca de Datacenter?
Para Chubut, la discusión empieza por poner las cifras sobre la mesa. ¿Cuánta agua demandaría el centro de datos en un año de sequía? ¿Quién pagaría las obras eléctricas? ¿Cuántos empleos quedarían después de la construcción? Si la capacidad de procesamiento se vende en el exterior, el debería hacerse acá. Si Gren Capital busca garantías bajo un eventual Súper RIGI, la pregunta es que garantías tendrá Chubut,
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