El Foro de
Periodismo Argentino (FOPEA) presentó una denuncia ante la Relatoría Especial
de las Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión, en la que
advirtió sobre el deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo en
Argentina y solicitó una intervención ante el Estado nacional.
La presentación,
realizada el lunes 26 de octubre, está dirigida a la Relatoría a cargo de
Leopoldo Maldonado Gutiérrez e incluye un informe sobre el crecimiento de las
agresiones contra periodistas, con especial atención a los ataques atribuidos
al presidente Javier Milei.
La acción se
inscribe dentro de las presentaciones ante organismos internacionales que la
organización sostiene.
En esta línea
hace un año atrás, FOPEA participó de una audiencia histórica para el
periodismo argentino en Miami durante el 194° Período de Sesiones de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
De acuerdo con el
Monitoreo de Libertad de Expresión de FOPEA, los ataques contra la prensa
pasaron de 116 en 2023 a 179 en 2024 y 278 en 2025, el registro anual más alto
desde que comenzó el relevamiento en 2008.
La organización
informó que ese récord ya fue superado durante 2026 y que más del 60% de las
agresiones registradas este año son atribuidas al Presidente.
En particular,
FOPEA contabilizó 56 episodios atribuidos a Milei en 2024, 119 en 2025 y 175 en
lo que va de 2026.
El informe pone
especial atención en la escalada de expresiones del mandatario contra
trabajadores de prensa.
Entre los
antecedentes mencionados figura un mensaje publicado el 6 de octubre en X, en
el que Milei escribió: “Torpedo a la cabeza de los sicarios corruptos del
micrófono”.
También se
incluyeron sus declaraciones del 23 de octubre, durante la cena anual de la
Fundación Faro. Allí, el Presidente mencionó a los periodistas Hugo Alconada
Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosin y Luis Novaresio, quienes
habían informado sobre la causa $LIBRA.
Luego expresó:
“Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.
FOPEA consideró
especialmente grave que el jefe de Estado utilizara referencias a la violencia
física en un discurso en el que identificó a periodistas con nombre y apellido.




