Desde el sector
señalaron que el universo real alcanza 9.083 entidades: 7.206 suspendidas,
1.299 intimadas a regularizar en 30 y 60 días y 578 exceptuadas. De ese total,
8.210 son cooperativas de trabajo, producción, servicios y consumo, y 873 son
mutuales.
Asimismo, desde
el organismo estatal justificaron la medida al referirse a la segunda etapa del Plan de Reordenamiento del
Padrón iniciado con la Resolución 3208/2024. En los considerandos de la norma
fechada el 13 de octubre, reafirmó que es autoridad de aplicación de las leyes
20.337 y 20.321 y que debe ejercer la fiscalización pública, al tiempo que
argumentó que la omisión de documentación asamblearia y estados contables del
período 1 de enero de 2023 al 6 de agosto de 2026 “obstaculiza las tareas de
fiscalización” y por eso suspende e instruye sumarios administrativos.
El propio
presidente del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo de Buenos
Aires, Gildo Onorato, repudió la “Resolución 2076/26, que suspende 6.667
cooperativas en todo el país”, al tiempo que sostuvo que “esta resolución le
impide trabajar al 40% de las cooperativas de la provincia de Buenos Aires”.
En el territorio
bonaerense son 1.916 cooperativas suspendidas y 299 intimadas de un día para el
otro. “Venimos haciendo un esfuerzo enorme desde la Provincia para sostener las
fuentes de trabajo que garantizan las cooperativas y hoy nos desayunamos con
esta suspensión”, lamentó y agregó: “Tenemos que acompañar y sostener las
fuentes de trabajo, no poner más palos en la rueda a los trabajadores en esta
crisis económica”. Por eso le pidió al INAES que revea los padrones publicados.
Posteriormente,
desde el sector contextualizaron que en la Argentina de 2026, donde se pierden
puestos de trabajo formales, cierran pymes y se hace cada vez más difícil
llegar a fin de mes, las cooperativas representan alrededor del 10% del
Producto Bruto Interno y son la última red de contención laboral para miles de
familias.
Por eso,
consideraron que suspenderlas por 2 o 3 balances atrasados en un plazo tan
corto, sin ventanilla de asesoramiento previo, sin moratoria contable ni
asistencia técnica, las ubica en una panorama precario, ya que no pueden
facturar, ni hacer trámites ante el organismo, ni acceder a programas, ni
presentarse a licitaciones y quedan expuestas a un sumario que puede terminar
en retiro de matrícula.
Al tiempo que el
organismo habla de controlar actas y balances, en el territorio hay cuadrillas
de construcción, textiles, recicladores urbanos, apícolas, cuidadores y
fábricas recuperadas que hoy no saben si en el futuro inmediato continuarán con
sus tareas.


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