Boca volvió a salir de Brasil con una
clasificación bajo el brazo. En una noche de Copa, de esas en las que el
resultado suele pesar tanto como las formas, el equipo dirigido por Rodolfo
Arruabarrena empató 1-1 frente a San Pablo en el Morumbí y cerró la
serie de cuartos de final de la Copa Sudamericana con un 2-1 global. El
triunfo 1-0 de la ida, con gol de Miguel Merentiel en la Bombonera, terminó
siendo determinante.
El escenario aportaba su propia carga
simbólica. El Morumbí forma parte de la memoria internacional de Boca: allí
celebró las Libertadores de 2000 y 2003. Veintiséis años después de
aquella primera consagración, Juan Román Riquelme regresó como presidente y
Rodolfo Arruabarrena como entrenador. Ambos habían estado dentro del campo en
aquella Copa de 2000.
Esta vez la historia tuvo un protagonista
inesperado. Leandro Lozano, lateral uruguayo, apareció a los 15 minutos
del segundo tiempo, se cerró desde la derecha y sacó un fuerte zurdazo para
vencer a Rafael. Era el 1-0 y una ventaja global de dos goles que dejaba a Boca
muy cerca de semifinales. Fue además su primer gol con la camiseta xeneize,
en su décimo partido.
La historia de Lozano tuvo, además, un
componente profundamente humano. Después del encuentro recordó a Juan
Izquierdo, su excompañero en Nacional de Uruguay, fallecido en 2024 luego
de descompensarse precisamente en el Morumbí. Lozano había sido uno de los
primeros en advertir aquella situación. Tras marcar en ese mismo estadio,
dedicó el momento a su antiguo compañero y a su familia.
Una noche
con varias figuras
Lozano fue el hombre decisivo, pero no estuvo
solo. Álvaro Montero respondió en uno de los momentos más complicados
del primer tiempo: alcanzó a desviar con la punta de los dedos un cabezazo de
Gustavo Santana que luego dio en el travesaño. Leandro Paredes, en
tanto, manejó buena parte de los tiempos del mediocampo, aportó experiencia y
terminó siendo también protagonista del caliente cierre del encuentro. TyC
Sports ubicó a Lozano, Montero y Paredes entre los rendimientos destacados de
Boca.
Miguel Merentiel, determinante con su gol en
la ida, tuvo una revancha mucho más discreta y encontró pocos espacios. Boca,
sin embargo, compensó la menor participación de sus atacantes con presión,
disciplina táctica y una defensa que logró sostener durante buena parte de la
noche la reacción paulista. El empate de Domingos Duarte llegó recién a los
89 minutos y convirtió los siete minutos adicionales en un final cargado de
suspenso.
Antes había ocurrido una de las jugadas más
discutidas de la noche. Ryan Francisco convirtió lo que parecía ser el empate
de San Pablo, pero el VAR confirmó una posición adelantada milimétrica y
anuló el tanto. La decisión generó fuertes protestas del conjunto brasileño.
Y todavía faltaba una última escena. Apenas
terminó el partido se produjo un tumulto alrededor de Paredes luego de que
Djhordney lo increpara. Hubo discusiones y empujones, aunque la situación no
pasó a mayores.
La tensión había comenzado incluso antes del
encuentro: en la llegada al estadio, el micro de la delegación de Boca
recibió piedrazos, aunque no se registraron heridos.
Lo que
viene
La clasificación prolongó a 13 partidos el
invicto de Boca y lo instaló entre los cuatro mejores de la Sudamericana.
Ahora enfrentará a Vasco da Gama, que eliminó a Independiente Santa Fe.
La semifinal comenzará en la Bombonera y se definirá en Río de Janeiro;
CONMEBOL fijó las semifinales para el 13 y 14 de octubre, con las
revanchas el 20 y 21. La final será el 21 de noviembre en Barranquilla.
Antes habrá compromisos locales. El próximo
será San Lorenzo-Boca, el domingo 20 de septiembre a las 14.45, por el
Torneo Clausura. Y el calendario también marca el cruce ante Racing por la Copa
Argentina para fines de septiembre.
Boca no se llevó una victoria del Morumbí,
pero consiguió algo más importante para este tramo de la temporada: seguir
en carrera.


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