Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Con este
resultado, la inflación acumuló una variación del 21,3% durante los primeros
ocho meses del año y del 33,5% en la comparación interanual.
El dato representa una desaceleración frente al 2,1% registrado en
julio: una reducción de 0,4 puntos porcentuales. También se ubicó por
debajo del promedio mensual de enero a agosto, calculado en aproximadamente
2,45%.
Pero desaceleración no significa disminución de precios. El índice
señala que los valores continuaron aumentando, aunque a una velocidad menor. La
principal excepción fue Prendas de vestir y calzado, que presentó una baja
mensual del 0,6%.
La división con mayor incremento fue Vivienda, agua, electricidad,
gas y otros combustibles, con una suba del 2,8%. Le siguieron Educación,
con 2,5%; Salud y Bienes y servicios varios, ambos con 2,4%; Comunicación, con
2,3%; y Bebidas alcohólicas y tabaco, con 2,1%.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,7%, en línea con el
nivel general, pero fueron el componente de mayor incidencia sobre la inflación
mensual en todas las regiones. Esto ocurre porque la alimentación ocupa una
proporción considerable del presupuesto familiar: una variación aparentemente
moderada tiene un efecto directo y difícil de evitar.
También resulta significativo el comportamiento de los precios
regulados, que aumentaron 2,2%, por encima del promedio. En este grupo
incidieron las actualizaciones de electricidad, gas, transporte público y
medicina prepaga. La inflación núcleo —que excluye componentes regulados y
estacionales— fue del 1,8%, mientras que los productos estacionales
disminuyeron 0,9%.
La Patagonia, por encima durante agosto
En la Patagonia, el aumento mensual fue del 1,8%, una décima por
encima del promedio nacional. Junto con el Noroeste y el Noreste, fue una de
las regiones con mayor inflación durante el mes.
El principal aumento patagónico se produjo en Educación, con 3,4%. Le
siguieron Salud, con 2,4%; Alimentos y bebidas no alcohólicas, Comunicación, y
Restaurantes y hoteles, con 2,2% cada uno; y Transporte, con 2%.
Dentro de los alimentos se destacaron las subas de verduras,
tubérculos y legumbres, con 8%; frutas, con 6,5%; y leche, productos lácteos y
huevos, con 2%. En materia de movilidad, el transporte público aumentó 5%,
convirtiéndose en una de las aperturas con mayor variación de la región.
Aunque Educación encabezó los incrementos porcentuales, Alimentos y
bebidas fue la división que más incidió en el resultado regional: explicó 0,62
puntos porcentuales del 1,8% mensual. Le siguieron Transporte, con una
incidencia de 0,31 puntos; Vivienda y servicios, con 0,19; y Salud y
Restaurantes, con 0,14 puntos cada uno.
Sin embargo, al ampliar la comparación aparece una diferencia
importante. La Patagonia acumuló una inflación del 19,6% entre enero y
agosto, 1,7 puntos menos que el 21,3% nacional. En términos interanuales
registró un 31,6%, también por debajo del 33,5% del país. De esta manera,
conserva la menor inflación acumulada e interanual entre las seis regiones
estadísticas relevadas por el INDEC.
Debe aclararse que este indicador representa al conjunto de la Patagonia
—Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego— y no constituye una
medición específica para Chubut o Comodoro Rivadavia.
La canasta subió más que el promedio
Otro dato permite dimensionar mejor el impacto sobre los hogares.
Durante agosto, la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total del
Gran Buenos Aires aumentaron 2,6%, nueve décimas por encima del IPC
general.
Para un hogar de cuatro integrantes, la Canasta Básica Alimentaria llegó
a $726.469, mientras que la Canasta Básica Total —utilizada para
establecer la línea de pobreza— alcanzó $1.605.497. Estos valores
corresponden al Gran Buenos Aires y no deben trasladarse directamente a la
Patagonia, aunque permiten observar que el costo de las necesidades básicas
avanzó más rápidamente que la inflación promedio.
En
definitiva
El 1,7% confirma una desaceleración inflacionaria, pero no equivale a
una reducción del costo de vida. Los precios siguen creciendo y los aumentos se
concentran en gastos esenciales: vivienda, servicios, salud, educación,
alimentos y transporte.
En la Patagonia, el acumulado anual continúa por debajo del promedio
nacional, pero agosto dejó una advertencia: los rubros que más presionaron son
precisamente aquellos que los hogares no pueden eliminar de sus presupuestos.
La inflación perdió velocidad, pero su impacto cotidiano sigue vigente,
especialmente cuando los ingresos no avanzan al mismo ritmo.
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