Dos años después
del dictamen de la Corte Internacional de Justicia que declaraba ilegal la ocupación israelí de Cisjordania,
la violencia de los colonos y la usurpación de territorios "no hacen sino
empeorar", denunció el miércoles la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.
Según la Oficina
del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH),
los ataques perpetrados por colonos israelíes y la creación de puestos de
avanzada que han "alcanzado un nivel récord". La Oficina pidió que la
comunidad internacional actúe para poner fin a la ocupación.
Refiriéndose al
agravamiento de la violencia en Cisjordania, la portavoz la Oficina precisó que,
desde el jueves pasado, ocho palestinos,
incluido un niño, habían muerto en Cisjordania (ocupada por Israel desde
1967).
Llamamientos a represalias contra los palestinos
"Las
restricciones de circulación son ahora más estrictas, impidiendo a los palestinos acceder a los servicios esenciales",
declaró en un comunicado Ravina Shamdasani.
La portavoz
también se declaró alarmada por los discursos de algunos dirigentes israelíes,
especialmente los que desean repetir las
devastaciones de la Franja de Gaza.
Por otra parte,
la portavoz se declaró "alarmada" por el anuncio del Gobierno israelí
de aumentar aún más el número de asentamientos. El primer ministro, Benjamín
Netanyahu, había autorizado el viernes pasado la ampliación de asentamientos en Cisjordania.
También denunció
los llamamientos a la venganza y al castigo colectivo contra los palestinos.
Mientras los ataques perpetrados por colonos israelíes, así como la creación de
asentamientos y puestos de avanzada, alcanzan niveles sin precedentes.
Ante esa
situación, la Oficina del Alto Comisionado, Volker Türk, ha pedido a los
Estados terceros que trabajen para poner fin a las muertes y las expropiaciones
de los palestinos.
Ataques de colonos e inseguridad crecientes
En este contexto
de crecientes tensiones, las preocupaciones expresadas por la Oficina de
Derechos Humanos encuentran eco en el Consejo de Seguridad, donde otro alto
cargo de la ONU se alarmó el martes por el "rápido deterioro" de la
situación en Cisjordania ocupada, denunciando la "escalada" de la
violencia, especialmente la de los colonos israelíes contra los palestinos.
"Desde hace
una semana, la escalada de la violencia en Cisjordania ha provocado víctimas
civiles, desplazamientos, daños a bienes y una creciente inseguridad en las
comunidades afectadas", declaró Ramiz Alakbarov, representante adjunto de
la ONU para Oriente Medio. "Los ataques de colonos israelíes contra
comunidades, viviendas, lugares de culto e infraestructuras civiles palestinas
han continuado a un nivel alarmante", añadió.
Durante el fin de
semana y los días posteriores, se registraron ataques de colonos en toda Cisjordania, pero principalmente en las
gobernaciones de Naplusa, Qalqilya y Yenín.
Un campamento de refugiados amenazado de toma de
control
Las fuerzas
israelíes habrían impuesto un bloqueo de la ciudad de Naplusa y sus
alrededores, así como de la aldea de Tell, donde se produjeron algunos de los
recientes asesinatos. En esta aldea, también se expresaron preocupaciones por
el establecimiento de un puesto de avanzada de asentamiento más cercano a las zonas
habitadas por palestinos.
Mientras la
violencia y los desplazamientos de población se intensifican en Cisjordania,
hay informaciones sobre una orden de
toma de control de un campamento de refugiados. La Oficina de Coordinación
de Asuntos Humanitarios (OCHA) advierte de que la orden que habrían dado las
autoridades israelíes al Ejército para tomar el control de un cuarto campamento
de refugiados en Cisjordania podría tener consecuencias humanitarias devastadoras
para miles de personas.
Desde el año
pasado, las operaciones israelíes en los campamentos de Yenín, Tulkarem y Nur
Shams han provocado el desplazamiento de
más de 30.000 personas, incluidos niños, y han destruido viviendas, medios
de subsistencia y servicios esenciales. Estas operaciones también han agravado
las necesidades humanitarias.
Incursión israelí en un centro de formación de la
UNRWA
Al mismo tiempo,
la capacidad de las autoridades locales y de las organizaciones humanitarias
internacionales, en primer lugar, la Agencia de las Naciones Unidas para los
refugiados palestinos (UNRWA), para ayudar a las personas afectadas se ve
obstaculizada por restricciones severas y limitaciones financieras, por lo que
las necesidades de la población siguen siendo en gran medida insatisfechas.
Las restricciones
de circulación vigentes y la inseguridad continúan dificultando el acceso
humanitario, obligando a algunos socios a recurrir a la prestación de servicios
a distancia, especialmente en materia de salud mental y apoyo psicosocial, para
las personas que viven en zonas de difícil acceso.
Por otra parte,
las fuerzas israelíes y las autoridades municipales irrumpieron el lunes por la
fuerza en el centro de formación profesional más antiguo de la UNRWA, el Centro
de Formación de Kalandia en Jerusalén Este, donde, según la UNRWA, reunieron y
confinaron al personal educativo y a los estudiantes mientras llevaban a cabo
sus operaciones.
Se trata de la segunda incursión de las fuerzas israelíes
en este complejo en menos de un mes, y se inscribe en el marco de esfuerzos
más amplios para obstaculizar las operaciones de la UNRWA.
Según la ONU,
tales acciones constituyen una violación
de la inviolabilidad de los locales de las Naciones Unidas. También
dificultan los esfuerzos conjuntos para proporcionar ayuda humanitaria a las
personas necesitadas.




