Dos
leyes fundamentales dentro de la estructura del libro.
Ley 25.446: “es la Ley de Fomento del Libro
y la Lectura, en ella se establece que el libro es un bien cultural de interés
nacional. No es una mercancía cualquiera, es un bien cultural”. Esta ley no
está reglamentada y el Gobierno está por enviar reformas a esta ley también.
“Para nosotros es un paraguas jurídico que
nos permite defender políticas sectoriales ante el Estado. Como no está
reglamentada, gran parte de sus artículos no tienen lugar, pero, para nosotros
es una ley muy útil”.
Ley 25.542: “Ley de Defensa de la Actividad
Librera, y esta es la ley que realmente opera todos los días, porque fija el
precio uniforme. Es una ley que se implementa al público en todo el país. Protege
a las librerías independientes de la competencia de las grandes superficies”.
Antecedentes
“Esto se origina porque los supermercados
con uno de los libros colmaron toda la paciencia de los libreros, fue un libro
de Isabel Allende. El supermercado compró 300 ejemplares y los vendió a precio de
dumping, competencia desleal. Muy por debajo del precio que nosotros lo
vendíamos a las librerías y muy por debajo del precio que se le había vendido
al supermercado. Pero ¿qué le hace a un supermercado enorme vender 300
ejemplares, y regalarlos, cuando para eso utilizó una página completa del
diario para hacer la publicidad?”.
“A la mañana, cuando se puso en venta el
libro, había fila, inclusive de libreros, porque lo compraban más barato que lo
que se lo vendíamos nosotros. Pero, mientras tanto, el público que llegaba al
supermercado sin saber que el libro se iba a agotar en 5 minutos… ahora tienen
los supermercados obligación de poner la cantidad de unidades que están
ofreciendo a un precio X en oferta”.
“Ahí iban los lectores a comprar el libro, se
encontraban que el libro ya estaba vendido, entonces iban a la librería y le
decían al librero, ‘pero usted es un ladrón, si en el supermercado se vende a
20 porque usted lo vende a 60’. Ahí los libreros que formaban parte de la
Cámara Argentina del libro, nos pidieron que hiciéramos algo”.
“Usamos la ley LANG, que es una ley
francesa, como base para hacer un proyecto de ley. Pero cuando este proyecto
llegó al Congreso, nos sacaron varios de los artículos que habíamos puesto. En
ese momento era para defendernos de los supermercados, hoy también esa ley nos
permite manejarnos dentro de las plataformas digitales, aun cuando no están
incluidas dentro de la ley. Y también garantiza una base clara para el cálculo
de las realidades de los autores”.
¿Qué
beneficios trajo la implementación de la ley del 2001 hasta ahora?
“Trajo seguridad, que es lo más importante…
Había periodistas que decían, ‘bueno, pero esta ley no hizo crecer la cantidad
de lectores’, seguramente no hizo crecer la cantidad de lectores porque para
que crezca la cantidad de lectores tiene que haber políticas públicas que
colaboren para que crezca la cantidad de lectores”.
“Traían como ejemplo justamente a Francia, ‘que
los franceses leen 17 libros por año’… no creo que lean tanto, pero bueno ¿qué
pasa en Francia? Francia, con esta ley sin cortes, el Estado cuando compra un
libro lo compra a través de la librería. Lo que fortalece a la librería, yo le
hago un descuento especial al Estado, pero ese descuento el Estado lo comparte
con la librería”.
“Tanto Estados Unidos como España y Francia
tienen una cadena de bibliotecas extraordinarias y nosotros no tenemos ni
cultura de biblioteca, ni tenemos una cadena de bibliotecas extraordinaria”.
“La ley nos ha permitido tener cierta estabilidad”.
“El librero, el que va a poder cambiar el
precio del libro en referencia al precio que yo le di, no va a ser el librero
chiquito. Hoy en día todos los libreros tienen los libros consignados. O sea
que el libro es del editor hasta tanto no se venda y el librero me pague”.
“Las librerías están llenas de libros, pero
los libros no son de las librerías. Entonces la librería no va a poder cambiar
un precio sin pedirme permiso, a no ser que me compren firme y haga los libros.
Y eso son cosas que solamente se entienden cuando uno está adentro del sector
editorial y trabaja con el libro”.
¿Esto anticipa una lucha entre el libro de papel y las
nuevas tecnologías?
“No, esa lucha ya está desde hace muchísimo
tiempo. En los libros en español, el libro digital no tiene un precio tanto más
pequeño que el libro en papel, y siempre va a estar la gente que prefiere el
libro en papel al libro digital. Generalmente la gente compra libros digitales que
son bestsellers”.
“Justamente lo que entra en discusión en
esta ley, porque los descuentos no los van a aplicar a un libro que no es un
libro digital”.
Ana Maria, da el ejemplo siguiente “el
libro ‘Tratado de Derecho Societario’, del cual yo hago 200 ejemplares porque
es solamente para estudiosos. Ese libro no se va a ver afectado, porque no va a
haber un supermercado o una librería de cadena que se interese por ese libro. Sí
se van a ver afectados los best-sellers, los libros cotidianos, nada más que
esos”.
Actividades
desde la fundación previo al tratamiento en el Congreso.
“La Fundación está compuesta por una
cantidad de jugadores de otras instituciones. Entonces, ahí están representadas
las cámaras del libro, los sectores de los autores, de los gráficos y de los
libreros. Cada sector, en particular, está haciendo acciones”.
“Ya se reunieron ayer en el Senado y van a
seguir teniendo reuniones con otros senadores y diputados. Porque, en realidad,
la última palabra va a estar dada por el Congreso, lo demás es un proyecto”.
“Quizás la ley necesitaría un pequeño
retoque para actualizarla porque no se habla justamente de los e-books, o de
las ventas online en general. También las costumbres han ido cambiando y, por
ejemplo, hoy sería fantástico poder hacer alguna operación para días
seleccionados. Por ejemplo, Día del Padre, Navidad, Día de Reyes, Día del Niño,
que siempre tratamos de llegar con algún tipo de oferta y hoy no se puede hacer”.




