La política de
Israel de demoler viviendas y estructuras palestinas en Jerusalén Este ocupada
y Cisjordania ocupada es una práctica de larga data que se intensifica cada vez
más y sin ningún tipo de critica global.
Las autoridades
israelíes ‘justifican’ principalmente estas demoliciones como medidas contra “construcciones
ilegales” levantadas sin permisos, mientras que otros derribos se
ejecutan como castigo tras incidentes de seguridad.
Sin embargo,
críticos y organizaciones israelíes de derechos humanos como B'Tselem sostienen
que esta política se utiliza como una herramienta
para limitar el desarrollo palestino, facilitar la expansión de
asentamientos ilegales y modificar la composición demográfica en los territorios
ocupados.
Según datos de la
Comisión oficial de Resistencia a la Colonización y al Muro, las fuerzas
israelíes llevaron a cabo 37 operaciones
de demolición durante el pasado mes de abril, en las que fueron destruidas 78 estructuras, entre ellas
viviendas habitadas e instalaciones agrícolas, además de emitir decenas de
órdenes de demolición.
Cisjordania
ocupada vive además una escalada
sostenida desde que Israel lanzó su ofensiva genocida contra Gaza en
octubre de 2023, una ofensiva que ha ido acompañada de un aumento de las redadas, asesinatos, arrestos masivos,
demoliciones y expansión de asentamientos ilegales israelíes.
La
intensificación de las operaciones israelíes ha dejado al menos 1.155 palestinos muertos, cerca de
11.750 heridos y casi 22.000 detenidos, según datos oficiales palestinos.
En las primeras
seis semanas de 2026, las autoridades israelíes demolieron aproximadamente 312 estructuras residenciales y agrícolas
palestinas en la ocupada Cisjordania, afectando a unos 21.000 palestinos,
según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las
Naciones Unidas (OCHA), citados por el grupo palestino de derechos humanos
Centro de Jerusalén para la Asistencia Legal y los Derechos Humanos. Esto marcó
una notable escalada a principios de año.
Para abril, los
informes indicaban que 137 hogares palestinos habían sido demolidos en la
ocupada Cisjordania desde el inicio del año, incluidos 49 en Jerusalén Este,
según el Centro de Información de Palestina.
En Jerusalén Este
ocupada, datos de OCHA mostraron que hasta finales de abril habían sido
demolidas 98 estructuras, provocando el desplazamiento
de más de 230 personas, entre ellas 100
niños, frente a las 63 estructuras destruidas en el mismo periodo de 2025.
Muchas de estas demoliciones fueron “autodemoliciones”,
una práctica denunciada por
organizaciones de derechos humanos en la que las familias palestinas se ven
obligadas a destruir sus propias viviendas para evitar multas desorbitadas o
los costes impuestos por las autoridades israelíes.
Entre los
principales focos de estas operaciones figuran el barrio de Al-Bustan, en
Silwan; comunidades de la zona de Hebrón como Masafer Yatta; y el Área C de
Cisjordania ocupada, donde las autoridades israelíes mantienen un férreo
control militar y administrativo.
¿Qué es la autodemolición?
En los últimos
años, las llamadas “autodemoliciones” se han convertido en una práctica cada
vez más frecuente en Jerusalén Este ocupada, donde familias palestinas se ven obligadas a destruir sus propias viviendas para
evitar las elevadas multas y costes que les impone Israel si las
demoliciones son ejecutadas por las autoridades israelíes.
En muchos casos,
la municipalidad israelí da a los residentes palestinos dos opciones: derribar
ellos mismos sus hogares o asumir los gastos de las cuadrillas israelíes
encargadas de ejecutar la demolición. Para numerosas familias, esta medida
supone no solo perder sus viviendas, sino también cargar con fuertes sanciones
económicas.
Organizaciones
palestinas, israelíes e internacionales de derechos humanos denuncian que las
autoridades israelíes mantienen severas restricciones a la construcción
palestina en Jerusalén Este ocupada, mientras continúan ampliando asentamientos ilegales israelíes en la ciudad
ocupada.
Los palestinos
consideran Jerusalén Este ocupada como la capital de su futuro Estado, mientras
que Israel reclama Jerusalén, tanto la parte oriental como occidental, como su
capital.
Además, en los
últimos episodios de demolición en Cisjordania ocupada, fuerzas israelíes
destruyeron una vivienda palestina en Jerusalén Este ocupada y una estructura
destinada al ganado en Ramala, según informaron autoridades locales y fuentes
palestinas el martes.
La gobernación
señaló que las fuerzas israelíes justificaron ambas demoliciones alegando la “falta de permisos de construcción”.
¿Son los niveles sin precedentes?
Los últimos años
han registrado niveles récord, o cercanos a récords históricos, en las
demoliciones israelíes de propiedades palestinas, especialmente aquellas
ejecutadas bajo argumentos administrativos relacionados con permisos de
construcción.
El año 2025 fue
un año pico: B'Tselem documentó que al menos 1.267 estructuras fueron demolidas en la ocupada Cisjordania con el
pretexto de construcción ilegal, la cifra más alta desde que comenzaron el
seguimiento en 2006.
Datos de OCHA y
de Peace Now señalan además que 1.269 estructuras palestinas fueron demolidas
únicamente en el Área C de Cisjordania ocupada, un aumento del 21% respecto al
récord previo registrado en 2024.
Las llamadas
demoliciones punitivas también alcanzaron cifras elevadas, igualando los
récords de 2023 en partes de 2025, según el Consejo Noruego para Refugiados.
Estas
demoliciones implican la destrucción o el sellado de los hogares de palestinos
acusados de ataques contra israelíes. La práctica castiga a familias enteras y
constituye un castigo colectivo, prohibido por el derecho internacional.
Aunque en años anteriores a 2023 ya se registraban
cientos de demoliciones anuales, el periodo posterior al 7 de octubre de
2023 estuvo marcado por un fuerte incremento sostenido, en medio de amplias
operaciones militares israelíes, la expansión de asentamientos ilegales y una
menor presión internacional sobre las políticas israelíes en los territorios
ocupados.
La tendencia se
ha mantenido durante 2026. Según OCHA, cientos de palestinos fueron desplazados
cada mes en los primeros meses del año debido tanto a las demoliciones como a
los ataques de colonos israelíes ilegales, responsables de una parte
significativa de los desplazamientos.




