Pese al alto el fuego vigente con
Hezbollah, la violencia volvió a sacudir Líbano este martes y miércoles después
de que Israel lanzara al menos 57 ataques aéreos y bombardeos contra varias
localidades del país, y utilizara proyectiles de fósforo blanco en zonas
fronterizas con Israel, según la agencia de noticias libanesa NNA.
Según la agencia estatal libanesa NNA, este
miércoles la artillería israelí bombardeó las afueras de Qabrikha, una
localidad del sur de Líbano cercana a la frontera con Israel. Además, aviones
de combate israelíes lanzaron ataques contra las inmediaciones de una escuela
pública en Mayfadoun, en la región meridional de Nabatiye, así como sobre
Yohmor Al-Shafiq, situada en el valle de la Becá, en el este del país.
Los nuevos bombardeos se producen después
de que el martes dos personas murieran
y otra resultara herida en un ataque israelí contra Deir Kifa, en el sur
libanés.
Horas más tarde, otro ataque, esta vez
ejecutado con un dron, impactó contra una motocicleta en otra zona del sur del
país y dejó otros dos muertos, de
acuerdo con la misma fuente.
Durante la jornada del martes, los ataques
israelíes también alcanzaron varias localidades del sur de Líbano, entre ellas
Kafra, Baraashit y Safad al-Battikh. Asimismo, Kounine y Beit Yahoun, dos
pueblos situados cerca de la frontera, fueron bombardeados con proyectiles de
fósforo blanco, un arma prohibida
internacionalmente, según afirmó la agencia estatal de noticias NNA.
Por la tarde, aviones israelíes lanzaron
nuevos ataques aéreos contra Kounine y contra otras localidades del distrito de
Tiro, una de las principales regiones costeras del sur del país. Los bombardeos
también tuvieron como objetivo Tebnine, Al-Shahabiyeh, Kfardounin y Mazraat
Bouyout Al-Siyyad, todas ellas situadas en el sur libanés.
En respuesta a los ataques del martes,
Hezbollah anunció 17 operaciones contra objetivos militares israelíes, entre
ellos tanques, vehículos militares, concentraciones de soldados y una posición
antiblindaje.
Nuevas
‘órdenes de evacuación’
Por otro lado, el ejército ocupacional israelí
amenazo este miércoles a los residentes de 12 aldeas del sur del Líbano que
evacuaran sus hogares de inmediato para continuar sus ataques indiscriminados y
así seguir usurpando territorio de Líbano.
El portavoz en árabe del ejército israelí,
Avichay Adraee, dijo que la advertencia se aplicaba a los residentes de las
aldeas de Kawthariyet Al-Siyad, Al-Ghassaniyeh, Mazraat Al-Daoudiyeh, Bdeias,
Rihan, Zellaya, Al-Bazouriyeh, Harouf, Habboush, Ansariyeh, Qallawiyah y Deir
Al-Zahrani.
“Deben evacuar sus hogares de inmediato y
alejarse al menos 1.000 metros (3.280 pies) hacia zonas abiertas”, amenazo.
Estas ‘advertencias’, se producen en un
contexto de intensificación de las operaciones militares israelíes en
territorio libanés. Solo el martes, Israel lanzó 57 ataques en diferentes
puntos de Líbano, en una de las mayores escaladas desde el 2 de marzo.
La ofensiva continúa pese al alto el fuego
anunciado el 17 de abril, un acuerdo que buscaba contener meses de
enfrentamientos entre Israel y Hezbollah y evitar una guerra regional de mayor
escala. La tregua, posteriormente prorrogada hasta el 17 de mayo, pretendía
reducir la tensión en la frontera y facilitar cierta estabilidad en las zonas
más afectadas del sur libanés.
Sin embargo, sobre el terreno, la situación
dista mucho de la calma. Las autoridades libanesas denuncian ataques casi diarios, así como la
demolición sistemática de viviendas e infraestructuras en decenas de aldeas
fronterizas.
En esta línea, el Ministerio de Salud de
Líbano informó de que, desde el 2 de marzo, los ataques israelíes han causado
la muerte de 2.702 personas y han dejado 8.311 heridos.
La tensión también está ligada a la
presencia militar israelí en territorio libanés. Israel mantiene ocupadas zonas del sur del país desde hace décadas
y amplió su control territorial durante la escalada de 2023 y 2024. En la
ofensiva actual, las tropas israelíes llegaron a avanzar unos 10 kilómetros
dentro de Líbano.
Aoun
apuesta por la diplomacia tras meses de guerra
En medio de esta situación, el presidente
libanés, Joseph Aoun, defendió la vía diplomática como la única salida viable
para evitar una nueva guerra abierta entre Israel y Hezbollah.
Durante una reunión celebrada el martes en
el Palacio Presidencial de Baabda con una delegación de habitantes del sur de
Líbano, Aoun aseguró que “las
negociaciones directas son el único camino restante” después de que otras
opciones, “incluida la guerra”, hayan demostrado sus límites.
“Cuando
el sur sufre, todo Líbano se ve afectado. Ha llegado el momento de que el sur,
y todo Líbano, encuentren alivio”, declaró el
mandatario, en referencia a las regiones fronterizas que han soportado meses de
bombardeos, desplazamientos y destrucción.
Las palabras de Aoun son especialmente significativas
porque Líbano e Israel no mantienen relaciones diplomáticas oficiales y
técnicamente siguen en estado de guerra desde 1948. Aunque ambos países han
mantenido negociaciones indirectas en distintos momentos, la posibilidad de
contactos directos ha sido históricamente un asunto sensible dentro de la
política libanesa.
El presidente también dejó claro que su
prioridad es alcanzar una paz “duradera, no temporal”, en alusión al frágil alto el fuego actual, que continúa siendo violado casi a diario sobre
el terreno.
Aoun aprovechó además para insistir en la
necesidad de reforzar el papel del ejército libanés en el sur del país. Según
afirmó, las fuerzas armadas deberían convertirse en “la única autoridad
responsable de la seguridad” en esa región.
La declaración toca uno de los temas más
delicados de la política libanesa: la presencia armada de Hezbollah. El grupo
mantiene una fuerte infraestructura militar en el sur del país y justifica sus
armas como parte de la “resistencia” frente a Israel. Sin embargo, sectores
políticos libaneses y actores internacionales llevan años reclamando que el
monopolio de la seguridad quede exclusivamente en manos del Estado.
Por su parte, Hezbollah ha rechazado la posibilidad de negociaciones directas con
Israel y sostiene que cualquier diálogo debe limitarse a cuestiones vinculadas
al alto el fuego y al fin de la ofensiva israelí. Además, insiste en que
sus armas forman parte de la “resistencia” frente a Israel y rechaza las
presiones internas e internacionales para desarmarse.
“Todos
deben unirse en torno al ejército y las fuerzas de seguridad; de lo contrario,
la pérdida afectará a todos”, advirtió Aoun.
El mandatario también calificó la paz civil
como una “línea roja” y alertó de que cualquier división interna o deterioro de
la estabilidad nacional terminaría beneficiando a Israel.
Las declaraciones del presidente llegan en
un momento de intensos contactos diplomáticos. Funcionarios libaneses e
israelíes mantuvieron dos rondas de conversaciones en Washington los días 14 y
23 de abril, consideradas un paso preliminar hacia posibles negociaciones de
paz.
El lunes, Aoun reiteró que “no hay marcha
atrás en el camino de las negociaciones porque no tenemos otra opción”, aunque
aclaró que “ahora no es el momento adecuado para una reunión con el primer
ministro israelí”.
El presidente subrayó además que cualquier
negociación debe incluir la retirada israelí de los territorios libaneses
ocupados y el regreso de los prisioneros libaneses, demandas históricas de
Beirut en cualquier diálogo con Israel.




