En el argot de la
guerra se le conoce como el bombardeo del doble toque (o double-tap
strike). Aunque está prohibido por el
derecho internacional, Israel lo ha vuelto a ejecutar, esta vez contra la
ciudad de Majdal Zoun, en el sur de Líbano, según denunciaron las autoridades
de Beirut al reportar dos ataques consecutivos contra un mismo edificio, que mataron al menos cinco personas, entre
ellas tres rescatistas que acudieron en auxilio de las víctimas del primer
golpe.
Un portavoz de la
Defensa Civil libanesa declaró a la agencia de noticias Reuters que los
rescatistas quedaron inicialmente atrapados bajo los escombros tras el segundo
ataque israelí antes de que se confirmara su fallecimiento. Además, dos
soldados resultaron heridos en el segundo ataque.
El primer
ministro libanés, Nawaf Salam, se refirió a los hechos como "un nuevo crimen de guerra perpetrado
por Israel, que representa una flagrante violación de los principios y normas
del derecho internacional humanitario".
"Nuestros paramédicos
no son meros números y no permitiremos que estos crímenes queden impunes".
La afirmación se
alinea con lo expresado por la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas, que declaró el pasado marzo que los ataques aéreos israelíes contra
civiles, incluidos trabajadores sanitarios en el Líbano, podrían constituir
crímenes de guerra.
Más de 2.500 personas han muerto en ataques
israelíes en todo el Líbano desde el 2 de marzo, entre ellas más de 270
mujeres, más 170 niños y un centenar de profesionales sanitarios, según
cifras del Ministerio de Salud libanés.
"Nuestros
paramédicos no son meros números y no permitiremos que estos crímenes queden
impunes. Se exigirán responsabilidades y la Justicia prevalecerá
inevitablemente, aunque lleve tiempo", manifestó el ministro de Salud
libanés, Rakan Nasseredine, en un comunicado.
La ofensiva
israelí, primero por aire y luego también por tierra en el sur del territorio
libanés, se produjo en represalia por los ataques lanzados por el grupo chiita
Hezbolá, respaldada por Irán, desde el territorio libanés, después de que
Donald Trump y Benjamin Netanyahu decidieran atacar Teherán el 28 de febrero.
Familias rotas
Tres mujeres, un
hombre mayor y un niño pertenecientes a una misma familia perdieron la vida en
la madrugada de este miércoles después de que otro ataque israelí alcanzara su
edificio en Jibchit, también en el sur del país, según la Agencia Nacional de
Noticias del Líbano (ANN).
Los equipos de
rescate tuvieron que trabajar prácticamente toda la noche para recuperar los cuerpos
entre la montaña de escombros a la que quedó reducida la vivienda, según
describió el medio estatal. Además, 13 heridos fueron reportados en ese mismo
ataque.
En otros hechos
ocurridos en la ciudad de Bint Jbeil, también en el sur del Líbano, un soldado
y su hermano murieron por un ataque israelí, según informó el Ejército libanés
este miércoles en un comunicado, en el que detalló que ambos viajaban en
motocicleta desde el puesto militar hasta la casa del soldado cuando se produjo
la agresión.
El soldado fue
identificado como Hussein Ahmad Sultan, de 29 años y padre de un hijo, quien
había recibido "varias condecoraciones", según destacó la institución
castrense.
El Ejército libanés, que no está involucrado en la guerra entre Israel y Hamás, ha
reportado que varios de sus soldados han muerto desde el estallido de la guerra
en Medio Oriente. Muchos de los ataques letales fueron aparentemente
deliberados contra puestos de control militares o vehículos con soldados.
Además, el Centro
de Operaciones de Emergencia libanés informó de un muerto y 15 heridos por un
ataque israelí en Jouayya, lo que elevó a al menos 13 el número de víctimas fatales
en las últimas 24 horas.
¿Dónde está la tregua?
Desde el otro
lado del frente de guerra, el grupo proiraní Hezbolá reivindicó un ataque con
drones en el que murió un contratista del Ministerio de Defensa israelí, que
trabajaba junto a las tropas en los territorios ocupados en el sur del Líbano.
La víctima fue
identificada como Amer Hujirat, de 44 años, según el diario local 'The Times Of
Israel', que detalló que se dedicaba a operar maquinaria pesada como parte de
los trabajos de demolición de "infraestructura de Hezbolá" en esa
zona.
En la mañana del
martes 28 de abril, el Ejército israelí anunció que había encontrado y
desmantelado túneles en el sur del Líbano utilizados por Hezbolá. Ese mismo
día, el grupo disparó dos cohetes contra Israel, uno de los cuales fue
interceptado, según informaron los militares.
El repunte de
violencia en Líbano llega en medio del alto el fuego entre ese país e Israel,
mediado por Estados Unidos, que entró en vigor desde mitad de abril y está
previsto hasta mediados de mayo. Si bien esta tregua ha implicado una reducción
de las hostilidades, el Ejército israelí y Hezbolá han seguido enfrentándose,
mientras se acusan mutuamente de violar el alto el fuego.
A semejanza de la
política de control territorial ejecutada en Gaza, las tropas de Israel han
demarcado una franja divisoria más allá de la frontera libanesa, que también
han denominado la "línea amarilla". Pero incluso sus ataques se han
producido detrás de esa franja, lo que ha sumido en la incertidumbre a miles de
familias desplazadas libaneses que sueñan con volver a sus casas.




