“Acá no han dejado en pie ni un solo
derecho y el objetivo que tienen es habilitar despidos masivos, destruir la
ciencia, la organización gremial y precarizar absolutamente todas las
relaciones laborales y habilitar en un contexto de profunda recesión y de
inflación. La transferencia de ingresos del bolsillo de los trabajadores a el
enriquecimiento de los empresarios para que sigan jugando capitales, no para
que se invierta”.
“Hoy aquí en el Hospital Garrahan estamos
celebrando una victoria que obtuvieron los trabajadores en el ámbito de la
justicia, porque todos los intentos de reprimir a los trabajadores, de
procesarlos, la justicia los ha descalificado”.
“No descartamos que el gobierno apele esta
decisión que da por tierra de los sumarios que se aplicaron aquí, pero es muy
importante unirnos, unir todas las luchas y todas las expresiones de los y las
trabajadoras y del pueblo”.
“Mañana vamos a movilizarnos en todo el
país y particularmente en el Congreso, para rechazar esta reforma laboral y
para decir que la pelea de este frente sigue adelante para defender salarios,
para defender los puestos de trabajo y para defender en definitiva la
perspectiva de una vida mejor en la Argentina”.
¿La
fuerza está en las calles a través de esa unión o se puede esperar la
judicialización de esta reforma laboral?
“No, está en todos lados, va a seguir en
las calles, en los lugares de trabajo y va a seguir en la justicia porque esta
ley es profundamente inconstitucional. 160 puntos de inconstitucionalidad
tienen los 213 artículos que se están aprobando o se estarían aprobando mañana
en esta ley. Va a continuar en el debate público porque necesitamos construir
conciencia del conjunto de nuestra sociedad de la magnitud de la ofensiva del
capital sobre los intereses de los trabajadores y de las trabajadoras”.
“Para nosotros hay una conciencia muy
fuerte. Hubo otros momentos oscuros cuando el Congreso de la Nación en
democracia aprobó la Ley Banelco de reforma laboral o cuando el Congreso aprobó
la Ley de Obediencia Debida para garantizar la impunidad a los genocidas de la
dictadura”.
“Esas leyes las pudimos derogar y anular
para que no tengan efectos jurídicos y pudiéramos llevar adelante los juicios
de lesa humanidad con el que hoy muchos genocidas están presos a cadena
perpetua y otros han muerto en la cárcel como se merecían estar presos por el enorme
daño que le hicieron a nuestra sociedad”.




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