El geólogo del Centro de Estudios Geológicos y Ambientales, Sebastian Bueti, reveló que el barrio Sismográfica, ubicado en Altos del Kilómetro 3, fue identificado desde el año 2002 como una zona de alto riesgo geológico, debido a movimientos lentos pero constantes del suelo. Pese a las advertencias, la urbanización continuó expandiéndose sobre el área inestable, agravando la situación que hoy afecta a cientos de familias.
"El barrio está instalado sobre una región geomorfológicamente compleja. La velocidad de movimiento es baja, pero el área es peligrosa”, señaló el especialista, mostrando imágenes satelitales y fotografías que evidencian cómo el frente de deslizamiento –delimitado en estudios hace 22 años– se ha reactivado y expandido.
Estudios ignorados y urbanización sin control
El experto comparó una foto panorámica tomada desde el Cerro Vito en 2002, donde la zona de escarpa aparecía prácticamente deshabitada, con una imagen actual en la que “el barrio está completamente urbanizado”. “Estas evidencias ya estaban documentadas, pero se han reactivado y sus desplazamientos han aumentado”, explicó.
A través de una imagen de Google Earth, se observa claramente una extensa área de terreno “rugoso” en movimiento, al pie de la cual se encuentra asentado el barrio. “Sin escarbar demasiado, vemos que la urbanización de Comodoro tiene problemas latentes que han quedado de lado o subestimados”, afirmó.
Problemas recurrentes y focos activos en toda la ciudad
El geólogo mencionó que, además del caso de Sismográfica, existen “un montón de focos pequeños” de movimientos de ladera que se activan de manera repentina o progresiva en distintos puntos de la ciudad. Uno de los más conocidos es el que afecta periódicamente al camino alternativo que conecta la zona norte con la zona sur de Comodoro, el cual requiere nivelaciones cada dos o tres años debido a los desplazamientos del suelo.
También se refirió a otros sectores críticos, como el barrio 25 de Mayo, ubicado junto a la universidad, donde se han detectado “activaciones de fenómenos muy chicos, pero técnicamente significativos”, clasificados como deslizamientos de ladera.
Falta de actualización técnica y herramientas modernas
El especialista criticó que, pese a las re-caracterizaciones realizadas en 2022, los estudios “no salen de la caracterización tradicional”, basada en trabajo de campo y modelos digitales de terreno de escala general, sin emplear tecnologías modernas como drones para un monitoreo más preciso y dinámico.
La exposición concluyó con una advertencia clara: la información sobre riesgos geológicos existe desde hace décadas, pero ha sido relegada en la planificación urbana. “Estos fenómenos impactan en el desarrollo urbano y en la seguridad de la gente que vive en condiciones peligrosas. Es urgente integrar estos datos en políticas de mitigación y reducción de riesgo”, remarcó.
La situación expuesta refuerza el reclamo vecinal de transparencia, estudios técnicos actualizados y respuestas concretas por parte de las autoridades municipales y provinciales, antes de que los movimientos de suelo –cada vez más acelerados– generen daños irreparables o tragedias humanas.
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