“Es primordial poder entender los distintos abordajes sobre
la dislexia, lo que se llama dislexia. En este momento existen distintos
paradigmas, cada paradigma lo que hace es constituir una manera de abordarlos.
Desde la perspectiva médica, se construye un diagnóstico, se detecta y se
realiza la práctica de un tratamiento”.
“Desde la perspectiva de
derechos, desde la perspectiva social y quizás más constructivista, que es a la
que yo adhiero, que tiene que ver con una mirada crítica, crítica se llama
desde el psicoanálisis, también herramientas clínicas. Apostamos a ver a cada
una de las personas, infancias, jóvenes, como personas que construyen
aprendizajes acordes a su proceso vital, acorde a sus biografías, a las
oportunidades que tuvieron de desarrollarse. Cada sujeto es un sujeto de
derecho con una historia, un contexto y una identidad”.
“Cuando a nosotros nos
llega, por ejemplo, y me voy a referir para ilustrar este caso, las dos últimas
consultas, en las dos la demanda fue la misma por parte de la docente, que
plantea que al detectar algunas cuestiones que consideran como disfuncional o
fuera de lo normativo de la escritura convencional, se plantea como una cuestión
disfuncional y el motivo de consulta de las familias con las que llegan a
terapia es descartar sospecha de dislexia”.
“Por ejemplo, frente a
una imposibilidad de establecer la relación grafema-fónema. Grafema, como
decimos gráfico, es la escritura. Fónema tiene que ver con el sonido, que a
veces sucede que es difícil establecer que la sílaba, la palabra que se
escribe, se pronuncia de determinada manera, que es la relación con la
escritura. Eso se hace previamente. Aprendemos a dejar marcas y a que las
marcas tienen que ver con nuestra relación desde mucho antes de agarrar un
lápiz”.
“A veces jugando en el
patio con un palito, haciendo dibujitos. Muchas veces jugar con la tierra, con
la masa, con los vidrios empañados cuando llueve, cuando se cocina. Son maneras
de empezar a iniciar la experiencia escritora, que a veces no tiene mucho que
ver con estas cuestiones que se detectan como disfuncional”.
PATOLOGIZAR A TRAVES DEL
DIAGNOSTICO
El diagnostico como información
tiene una validez que respalda al trabajo profesional pero en lo cotidiano, tanto
para el niño como para la familia, incluso en el ámbito escolar trae
condicionantes sociales que inevitablemente afectan el desarrollo.
“Cuando hacemos nosotros
un diagnóstico, en el caso de la perspectiva a la que ya dieron, tiene más que
ver con historizar cuáles fueron las experiencias de aprendizaje que
permitieron construir esto que llega hasta acá. Y muchas veces eso que se
presenta como un síntoma, es lo que mejor pudo hacer el sujeto frente a esa
situación. Entonces ahí analizamos las condiciones y cuando analizamos las
condiciones, las situaciones materiales, el diagnóstico contempla cuáles son
las oportunidades que se le da a una persona para desarrollar ese aprendizaje”.
“Si nosotros hacemos un
diagnóstico, que es el que por ahí proponen las neurociencias, que es este
paradigma biomédico tradicional, que lo que hace es confirmar o descartar la
existencia de un déficit acordo a una mirada normativa. Por ejemplo, el otro
día vi un cuadro que a mí me resultó un poco preocupante, que era como una
oferta de distintos tipos de dislexia. Vos podés elegir la tuya”.
“Y a veces no nos damos
cuenta que esto es una manera de patologizar. Pero si no nombramos, las cosas
no existen. Y a la hora de construir derechos, se construye una ley de
dislexia, pero miremos lo que sucede. Se ve desde el campo de la salud, porque
a veces para poder ocuparse de los problemas políticamente se lleva para ese
lado, la cobertura. Por eso empieza a aparecer esto que se ve como detección
temprana”.
“Y se instala esto que quizás
desde mi perspectiva es patologizar, que es lo que se llama DEA, las
dificultades específicas del aprendizaje. Pero si vos haces un análisis
clínico, ves que eso es bastante más contextual. Por eso es que hablamos de, sé
qué oportunidad está en esta persona”.
“Las oportunidades son
condicionantes. Además de eso, yo me voy a desmentir que en muchas
oportunidades nos encontramos también con que en el desarrollo neurológico
muchas cosas inciden o puede haber alguna cuestión que desde el cuerpo, desde
el cerebro pueda resultar condicionante. Pero la perspectiva cambia cuando
hablamos de confirmar la existencia de un indicador como una construcción casi
síndromica de un diagnóstico a que cuando tomamos a las personas como sujetos
de derechos biopsicosociales y analizamos las condiciones”.
“Por ejemplo, voy a
comparar lo que te ilustraba recién, mis últimos dos consultas, con exactamente
la misma razón, la misma demanda, se llama la demanda inicial, el motivo de
consulta, que era confirmar o no. En un caso, la familia pudo revisar algunas
experiencias y empezar a jugar para ver con el Twister, con otro juego que
salía a 3000 pesos en el Fernie Plas, nos permitió saber cuál era la derecha,
cuál era la izquierda, hacer dibujos de formas geométricas, poder empezar a
acercarnos a eso y a veces reconfigurar familiarmente hábitos genera algo, un
movimiento que las mismas familias se sorprenden porque es un clic que permite
hacer un movimiento que hay un par de semanas de mucha intensidad y luego vemos
que pasa algo que no comprendemos”.
DISLEXIA CON RIESGO DE
ESTIGMATIZACION
“A veces sucede que desde
la primera parte del primer grado ya se está haciendo un diagnóstico de
dislexia que para mí es apresurado, me resulta estigmatizante. ¿Por qué? Porque
si en el momento que una persona está en un proceso de aprendizaje, por una
causa X, digo, sin el contexto biográfico, está atravesando un duelo, un cambio
familiar, un cambio en la convivencia familiar o lo que fuera, que le desagrega
su atención, le tiene procesando subjetivamente otras cosas o por ahí me
decían, bueno, no, porque este señor ya está por jubilar, se presentó en muchas
carpetas y pasó esto, pasó lo otro”.
“Todos esos estímulos que
se vuelven de alguna forma sistemáticos están de alguna manera condicionados
por otros aspectos, por otros factores que inciden a ese proceso de
aprendizaje. Generar un diagnóstico temprano en lugar de promover que las
escuelas estén lo suficientemente equipadas para ser también animadores
culturales nos permiten, digo, nos inciden en generar más diagnósticos que
posibilidades. Y en este sentido, si nosotros vemos una escuela como un lugar
preparatorio para la vida en sociedad, tendríamos que pensar la escuela como un
lugar de posibilidades. Y en este momento, lamentablemente, son contenedores de
familias desbordadas de trabajo, sostenidas por personas desbordadas
trabajando, que pueden estar sosteniendo la mirada o se pierden de vista de un
montón de factores”.
“Y aparecen los apoyos
externos, como nosotras las hay, las docentes de apoyo a la inclusión, que
muchas veces terminamos también pasando en una práctica iatrogénica que en
lugar de ayudar, refuerza el estigma porque ingresa otro adulto al aula por
fulanito o fulanita y lejos de generar un proceso de inclusión. Volvemos a
remarcar, esta persona es tan distinta que viene un año más. Pensar las aulas
inclusivas es un desafío, pero yo propongo pensar las escuelas como animadores
culturales, pero eso requiere una responsabilidad gubernamental y, por
supuesto, presupuesto no ajuste.
DISLEXIA EN ADULTOS
Es una condición que
trasciende las edades y esto también implica necesidades que se manifiestan no
solo en el desarrollo intelectual o físico, si no en el campo de la inserción laboral
o academica acorta el campo de posibilidades, a veces por desconocimiento.
“Es súper importante y estoy
trabajando algo en mi caso, con jóvenes y adultos, sigo trabajando en algunas
evaluaciones con infancias, pero pensar en lo que está sucediendo, por ejemplo,
en el ámbito académico universitario, procesos de lecto escritura que no son
acompañados debidamente. Distinto ds decir tengo dislexia, no permiten abordar
esas situaciones donde los procesos de aprendizaje de la formación profesional
resultan altamente frustrantes, porque no es lo mismo el proceso de aprendizaje
de zafar, que tiene la escolaridad secundaria, que la escolaridad académica en
la formación profesional, porque a veces pone en evidencia y en valor lo que
cada quien presenta frente al mundo del trabajo, a la apertura del campo
ocupacional, al pasaje a la vida adulta”.
“Por otro lado, a veces
también está afectado y vuelvo a insistir, por eso está bueno que lo planteamos
así, el abordaje es desde la animación cultural, si no formamos lectores que
disfruten y no generamos situaciones de entusiasmo, del placer por el ejercicio
de la lectura, volver el cuerpo papel en un momento donde las pantallas nos
exigen también un tiempo de atención, en que momento podemos, desde el
psicoanálisis se plantea un término que es investir, que es cargar
libidinalmente, tener un vínculo decente con esos objetos que nos generan
aprendizajes”,
“Estamos en aprendizajes
a lo largo de toda la vida, pero aceptamos por un hecho cultural bastante
preocupante, que el oro viejo nunca aprende, que después de la secundaria, el
ejercicio intelectual, la verdad que no debiera de crecer, de hecho, si te
pones a ver en la formación profesional, por ejemplo, en el ámbito educativo de
salud, con la formación profesional, recién comienza el estudio más
vertiginoso, si te pones a ver cómo es, y en ese sentido es súper interesante
que empecemos a pensar también en recursos que quizá no es necesario patologizar
para construir APPS”
“La experiencia de
lectura escritura de una persona en que está cursando la universidad, en
determinados momentos, su atención está disponible de determinada manera, pero
en determinados momentos, pre-examen, cansancio, angustia porque se peleó con
el novio, que hay una baja disponibilidad libidinal para ese aprendizaje,
algunos recursos que se pensaron para esta cuestión, esta construcción más
síndromica de la dislexia, como el utilizar estas reglas que te permiten con
lupa ir haciendo un seguimiento, el uso de guías cromáticas como cuando usamos
resaltadores, algo tan simple como eso”.
“Una app como estrategia
de aprendizaje, ese tipo de cosas que constituyen la accesibilidad a ese objeto
cultural que es ese aprendizaje, compensa, resulta una app que quizá en
momentos de más tranquilidad, más disponibilidad cognitiva, no son necesarios,
el aprendizaje es lávil en momentos, porque también muchas de estas cosas, las
valoraciones psicopedagógicas o neuropsicológicas, se hacen en un momento y
también hay que ver las condiciones de esa evaluación”.
LAS CAPACIDADES DE
APRENDIZAJE Y SUS PRACTICAS
“Todo ejercicio, como
todo lo que se ejercita, pienso en que me anote el gimnasio y lo pise una vez
al mes, si nos ponemos a pensar, por ejemplo, cuando vas entrenando y recién
empezás a ir al gimnasio y el primer día levantás una mancuerna de un kilo, la
semana siguiente una de dos, cuando estás más cansado, las mujeres que ciclamos
en algún momento, voy a bajar de nuevo a uno, pero después voy a hacer tres
cuando esté mejor, eso también va haciendo, si vos por ejemplo dejaste de
estudiar y de pronto después querés leer el infierno de Dante Alighieri, y
capaz que no, pero podés empezar, retomar una lectura buscando los cuentos de
Cortázar, ir buscando algunas cosas de Galeano, breves, que te vuelvan a invitar
a enamorarte de la lectura, de la literatura, desde el placer, desde la
obligación, como un ejercicio sostenido, y como todo ejercicio, en la medida en
que lo naturalicemos, está, yo no les miento la lectura placentera a través de
las pantallas, están los e-books”.
“Creo que hay un vínculo
de cuerpo-papel, la distención que se genera cuando te desparramas en el sillón
con un libro, que no es lo mismo, y frente a eso, bueno, tenemos que ver
también qué podemos hacer, en tiempos que nos invitan a estar a las córridas,
por resistir, por eso el psicoanálisis, de ser algo muy burgués, tiene como una
promesa de ser algo muy revolucionario, porque en tiempos donde todo te invita
a rendir, como dijera Wilton Hangen en esta cultura de rendimiento, obligarte a
hacer una pausa, para ver cómo pensás, qué pensás, qué sentís”. “Hacer una
pausa para usar una sesión completa, para una invitación, a escribir, a leer, a
escribir una carta, a escribir una canción, a reescribir un final de un cuento,
y para reescribir un final de un cuento, no hay que leerlo por arriba, hay que
interpretarlo, y no es lo mismo la lectura comprensiva, que busca empatizar
con, a ver qué sucede con estos personajes que construyeron esta historia,
instalar una narrativa, presentársela a otro, escribir, pensando en otra
persona que lo va a leer y que lo tenga que comprender, hacer una síntesis
mental de cómo van a ir jugando esas palabras para luego volcarlas al papel, y
que no se pierda ese sentido desde el que la pensaste hasta el que la plasmaste”.
“Hay todo un ejercicio
ahí, una multiplicidad de procesos cognitivos que se ofrecen para esto, y que
justamente son las cuestiones que se ponen al servicio de esto que es una
actividad cultural, por eso que ser lectores es un derecho, por eso que la
educación es un derecho, porque no hay nada más excluyente que decir estas
personas tienen que tener en sus proyectos personales una actividad de
rendimiento laboral precario, precarizado para estar disponibles para este tipo
de servicios, y no tienen derecho al placer lector”.

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