Un primer balance de los
ocho meses del año percibe un mayor escenario de casos de violencia en
diferentes ámbitos. Tras conseguir varias políticas publicas y crear contextos
favorables a las victimas, hoy vuelven a surgir necesidades urgentes en tal
sentido.
“La verdad estoy atravesando estos tiempos con
las mismas fuerzas de siempre, pero también un poquito sorprendida. Creo que
está bueno que no perdamos la capacidad de asombro en el marco o en el contexto
de un gobierno que se ha dispuesto desde su primer día a tomar como blanco a
los feminismos, a las diversidades, que tiene la crueldad como gramática”.
“Precisamente en estos días, uno de los referentes en la comunicación o armadores, no sabría cómo decirle, Cerimedo, acaba de ser detenido por una tentativa de femicidio en Bolivia, está con prisión preventiva. Sin embargo, eso no ha merecido ni un renglón de reflexión de este gobierno libertario, que frente al silencio expreso en este sentido y en contraposición ha abierto otro flanco de ataque contra los feminismos para hacernos cargos de la baja de natalidad, para negar la existencia de la violencia de género. Entonces, por eso decía, creo que vivimos momentos donde es muy significativo no perder la capacidad de asombro. No debemos acostumbrarnos a este tipo de violencia”.
La violencia institucional agrega discursos que avalan agresiones sin castigos visibles como la frase del presidente Milei cuando dice “estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes”, después de eso queda solo el desamparo.
“Personalmente creo que es una narrativa que cada
vez tiene menos adeptos. Estamos en un momento donde quizás no por las mismas
razones, pero sí llegamos a mucha más gente está llegando a las mismas
reflexiones, que es este gobierno no se sostiene más en base a la narrativa
anclada en la batalla cultural. ¿Qué quiero decir con esto? No todo el mundo
coincidirá en que el derecho a decidir es base de la autonomía y de la libertad
de las personas, pero creo que mucha gente está dispuesta a decir basta a un
gobierno que empobrece, a un gobierno que endeuda, a un gobierno que por sobre
todas cosas desprecia al pueblo”.
“Pensemos que es un gobierno que se mofa de la pobreza, es un gobierno que ha hablado de con sorna de las personas endeudadas, diciendo que nadie les ha puesto un revólver en la cabeza, es un gobierno que está motorizando a través de la senadora Lozada un proyecto para criminalizar las falsas denuncias solo en los casos de violencia de género. Entonces, a eso me refería, quizás por distintas razones, pero hay más gente que está dispuesta, me parece hoy, a decir no, esto no da para más. Y en eso creo que los feminismos somos actores estratégicos, así como hemos sido protagonistas de la ampliación de derechos de las últimas décadas, también somos protagonistas de la resistencia”.
Con la Dra. Deza apelamos
a su experiencia en el ámbito judicial, para conocer su valoración de la
justicia en casos de violencia de genero.
“El Poder Judicial es otro de los poderes del
Estado. Los feminismos sabemos que las calles a menudo nos pertenecen en
términos de reclamo, pero los pasillos de tribunales jamás.
El caso de Belén es una muestra de eso. A mí, en
la experiencia personal de estos últimos meses, la Fundación Mujeres por
Mujeres ha tenido sorpresas gratas de parte del Poder Judicial tucumano. En dos
casos de emergencias obstétricas, en el caso de Eva, pos Belén, hemos tenido
una absolución de una joven de 18 años acusada de homicidio agravado por el
vínculo luego de una emergencia obstétrica dentro de un hospital del interior
de Tucumán”.
“Te diría, un caso muy similar al de Belén, solo
que con una gestación avanzada, un parto en avalancha en el caso de Eva, y fue
absuelta en un juicio oral. La sorpresa es que la semana pasada, en otro caso
similar, también de una chica de 18 años de Los Valles Calchaquíes, también en
un hospital del interior, no es que fue absuelta, sino que la misma Fiscalía
directamente archivó el caso. ¿Qué lectura hacemos nosotras? Bueno, es una
justicia que, por lo menos frente a las emergencias obstétricas, está
conmoviéndose y está reaccionando a la altura de las circunstancias que es
sacando el derecho penal de la vida de las mujeres”.
“Luego podemos analizar qué ocurre con los casos
de violencia, los casos de violencia que no tienen que ver con la atención
sanitaria. Y ahí me parece que ocurre en todos los lugares del país un poco lo
mismo. Al haber el Estado Nacional desmantelado la mayoría de los programas y
las acciones diseñadas desde el Estado para prevenir la violencia, la misma se
incrementa, porque a eso le tenemos que sumar un discurso político negacionista
de la violencia, pero además un discurso político de odio”.
“Entonces, es como el caldo de cultivo perfecto para que las violencias se profundicen. Y el Poder Judicial, que históricamente ha sido complaciente a la hora de mirar para otro lado, quizás en este contexto no tiene la misma presión acerca de hacerse cargo de esta cuestión, que históricamente se trató como si fuera un problema privado de las víctimas, pero que los feminismos en los últimos 20 años visibilizaron que era un problema social y político. Entonces, creo que estamos en una coyuntura de desmantelamiento, pero también de fuertes dudas acerca de cuáles son las respuestas del Poder Judicial respecto a estos temas”.
La película Belén visibilizaba
entre otras cosas el funcionamiento y los criterios particulares de cada jurisdicción
del interior del país, a la Dra Soledad Deza sostiene cierta evolución en
sentencias, y reconocimientos de realidades sociales ocultas.
“Por eso lo señalaba, así como uno está para
marcar las cosas negativas, también nos parece que está bueno marcar las cosas
buenas, no solo como reconocimiento a los operadores de la justicia que
incorporaron la perspectiva de género, sino también como un reconocimiento a
los feminismos que desde distintos lugares llevamos años visibilizando esta
injusticia reproductiva que se expresa en la vida de mujeres más pobres sobre
todo”.
2.png)
3.png)
.png)

1.png)