Una iniciativa nacida de las reuniones con vecinos
La presidenta de
la Vecinal del barrio Moure, Dora Gerez, recordó que el proyecto comenzó
durante las reuniones que realizaban por cuadras debido a la preocupación por
los reiterados hechos delictivos. "Éramos foco constante de robos. Adrián
empezó primero con la alarma comunitaria y después surgió la idea de sumar las
cámaras".
El primer domo
fue colocado en una parada de colectivos considerada una de las más
conflictivas del barrio. "Era la más caótica. Ahora está completamente
monitoreada y nos pareció una propuesta muy buena para darle tranquilidad a los
vecinos."
El plan
continuará creciendo con nuevos puntos de vigilancia. "Ya tenemos prevista
otra cámara en Código 829 y calle La República. Después iremos por la vecinal y
más adelante por el polideportivo y la plaza, para cubrir toda la zona de mayor
riesgo".
Dispositivos de alerta para niños y adultos
mayores
Además de las
cámaras, el sistema incorpora dispositivos personales de emergencia, como
pulseras, colgantes y botones de alerta, destinados tanto a estudiantes como a
adultos mayores.
Estos elementos
permiten enviar una notificación inmediata junto con la ubicación exacta de
quien activa el dispositivo. "La idea es que los chicos no tengan que
sacar el celular cuando esperan el colectivo. Si detectan alguna situación, con
solo presionar el botón, a los padres les llega un aviso con la
ubicación", explicó Gerez.
Los dispositivos
también fueron pensados para personas mayores que viven solas. "Se
promocionó mucho entre los abuelos para que, ante una emergencia de salud,
puedan pedir ayuda rápidamente."
La seguridad del barrio
La seguridad en
el barrio Moure comenzó a fortalecerse a partir de una iniciativa impulsada por
los propios vecinos. Con recursos aportados de manera comunitaria, instalaron
cámaras de vigilancia, alarmas y dispositivos de alerta que buscan brindar
mayor tranquilidad, especialmente en sectores donde anteriormente se
registraban robos, hechos de violencia e inseguridad.
Uno de los
impulsores del proyecto es Adrián Salazar, quien comento que la idea surgió en
conjunto a los vecinos para proteger principalmente a quienes utilizan las
paradas de colectivos.
"Hicimos
este plan más para la seguridad de los chicos, con las cosas que han pasado en
las garitas. Ya la mayoría del barrio se fue incorporando y todos están
conformes".
El proyecto se
sostiene exclusivamente con el aporte económico de los habitantes del barrio y
remarcó que esto permite reducir considerablemente los costos en comparación
con un servicio privado de monitoreo. "Entre un montón de vecinos
terminamos pagando alrededor de 20 mil pesos cada uno. La cámara es nuestra, la
alarma también. No dependemos de nadie para mantener el sistema".




