Activistas de la
Flotilla Global Sumud, secuestrados por Israel en aguas internacionales,
afirmaron que la violencia y los malos tratos que sufrieron a manos de soldados
israelíes no pueden compararse con lo que soportan los palestinos.
Los activistas,
que llegaron al Aeropuerto de Estambul a bordo de tres vuelos de Turkish
Airlines después de que Israel asaltara
y detuviera las embarcaciones en aguas internacionales, relataron a la
agencia de noticias Anadolu sus experiencias durante la detención.
El activista
canadiense Ehab Lotayef mostró su mano vendada mientras narraba el ataque
israelí contra los barcos.
Explicó que un
soldado israelí le pidió ayuda para traducir, mientras otro soldado “no
soportó” que estuviera ayudando a los demás: “A un soldado israelí no le gustó
que estuviera dando agua a la gente. Entonces vino y me apuñaló en la mano”, relató Lotayef.
Afirmó haber
perdido sensibilidad en la mano herida y añadió que los activistas fueron
sometidos a una violencia extrema,
con algunos sufriendo fracturas de
costillas.
“Nos golpearon
muy fuerte, muy, muy fuerte. No era violencia en defensa propia. Era violencia como castigo. Nos estaban
castigando”, afirmó.
Mientras estaban secuestrados
por Israel, el ministro ultraderechista Itamar Ben-Gvir publicó un video en
redes sociales burlándose de los
activistas propalestinos, que aparecían atados con bridas y obligados a arrodillarse tras ser secuestrados
por fuerzas israelíes en aguas internacionales, provocando indignación
internacional.
Un ‘país’ de poca moral y valor por la vida
En toda Europa,
gobiernos convocaron a embajadores israelíes para condenar las imágenes. Italia
exigió disculpas, España dijo que no toleraría el maltrato de sus ciudadanos y
Francia pidió la liberación de todos los detenidos.
El enviado
estadounidense en Israel, Mike Huckabee, afirmó que Ben-Gvir había “traicionado la dignidad de su nación”,
dignidad que esta ‘nación’ parece nunca haber tenido dadas las circunstancias.
El primer
ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien lidera el gobierno más extremista
de la historia de Israel, afirmó que la conducta de Ben-Gvir “no estaba en línea con los valores y normas
de Israel”.
Pero Ben-Gvir se
mostró desafiante y calificó las imágenes como “una gran fuente de orgullo”.
“Tratan mejor a los
animales”
Bilal Kitay,
ciudadano turco, abrazaba a su esposa. Era su segundo viaje con la “Flotilla
para Gaza”, a bordo de un barco con alrededor de 10 activistas más.
Insistió en que
el ataque israelí contra las embarcaciones fue “mucho, mucho más violento que
el anterior” en abril. “Nos atacaron, a cada uno de nosotros nos golpearon,
mujeres y hombres... Es lo que los
palestinos viven todo el tiempo”, dijo, según la agencia de noticias AFP.
“Desgraciadamente,
tratan mejor a sus animales. Solo ellos
se consideran humanos”, añadió. Kitay también planea unirse al próximo
convoy.
“La atención debe centrarse
en Palestina”
Otro activista
canadiense, Michael France, de Vancouver, explicó que se unió a la misión como
parte de un esfuerzo de ayuda humanitaria para Gaza.
“Forma parte de
una ayuda humanitaria para Gaza, donde la humanidad intenta hacer lo que los
seres humanos hacen cuando hay una crisis humanitaria”, afirmó France.
France relató que
fue retenido junto a unas 160 personas
dentro de un contenedor marítimo en uno de los dos barcos convertidos en
prisiones flotantes.
“Estábamos en
estos barcos-prisión recién desarrollados. Había dos de ellos, 160 personas en
el mío, eran tres contenedores donde dormíamos sobre pisos de metal desnudo”,
explicó.
Aseguró que las
fuerzas israelíes utilizaron pistolas
eléctricas y granadas aturdidoras contra los secuestrados.
“Nos recibieron con táseres. Lanzaban granadas
aturdidoras cada dos o tres horas durante la noche para despertarnos”, afirmó.
Dijo que las
heridas en su rostro y cabeza fueron causadas por repetidas golpizas y añadió
que soldados israelíes pisotearon sus pies descalzos con botas militares.
“La cantidad de
veces que me golpearon contra el suelo la cabeza. Mis dedos estaban descalzos,
no tenía zapatos y la gente los pisaba con sus botas militares”, relató France.
Añadió que sufrió
moretones alrededor de ambas rodillas, donde ya había sido operado
anteriormente, así como heridas en todo el cuerpo tras ser lanzado violentamente
de un lado a otro
“Tengo moretones por todas partes. Y eso es solo
por la forma en que nos trataron”, dijo.
Sin embargo,
France subrayó que el maltrato que padecieron no puede compararse con el
sufrimiento de los palestinos.
“También es
importante decir que esto no es nada
comparado con el trato que recibe el pueblo palestino. Y por eso estamos
aquí, intentando hacer algo ante esta crisis de humanidad”, afirmó.
Pidió que la atención internacional siga centrada
en Palestina.
“No somos héroes.
Somos seres humanos intentando hacer un acto humano en medio de una crisis”,
sostuvo France.
El periodista
italiano Alessandro Mantovani, uno de los activistas separados del resto y
deportado antes que los demás, dijo que fue golpeado al llegar al centro de detención israelí, que describió
como un “lugar de terror”.
“‘Golpearte’
significa que me dieron patadas en las piernas y puñetazos en la cara. Son
personas que saben lo que hacen, así que no tengo grandes marcas visibles... Te golpeaban y te decían ‘Bienvenido a
Israel’”, relató a periodistas al llegar al aeropuerto Fiumicino de Roma.
Otro activista
italiano, Dario Carotenuto, parlamentario del Movimiento Cinco Estrellas,
afirmó que fue golpeado en el ojo y pateado durante su detención.
“Mi dolor es pequeño comparado con el suyo”
Hahona Ormsby,
activista maorí de Nueva Zelanda, explicó que fue secuestrado durante el ataque
israelí al barco y posteriormente trasladado a una embarcación convertida en
prisión.
Ormsby afirmó que
sufrió violencia hasta que los activistas fueron llevados al puerto de Ashdod,
donde permanecieron detenidos.
Relató que fue
pateado en sus partes íntimas, atado a una silla y golpeado, además de que un
soldado lo amenazó durante la detención.
Aseguró que fue
agredido pese a permanecer en silencio y sugirió que su apariencia y sus
tatuajes indígenas pudieron influir en los abusos.
“Por la misión,
por mi apariencia indígena. Mis tatuajes
son indígenas de mi país y a él no le gustaron”, dijo Ormsby
Añadió que las
heridas en sus manos y labios ocurrieron después de que fuera lanzado contra una
pared.
“Me estrellaron
contra la pared para dejarme inconsciente”, afirmó
Ormsby señaló que
seguía con dolor, aunque insistió en que su sufrimiento no puede compararse con
el de los palestinos en Gaza.
“Ha sido desde
anoche y hoy ha dolido, pero no tanto como el dolor que están sufriendo
nuestros palestinos en Gaza. Así que mi dolor es pequeño comparado con el
suyo”, concluyó.




