Durante ese
período, la actividad en el yacimiento se mantuvo prácticamente paralizada, con
impacto directo en los puestos de trabajo vinculados a la actividad
hidrocarburífera y en los ingresos que percibe la Provincia, que dependen de
niveles de producción que hoy se encuentran en riesgo.
Cabe recordar que
ya en junio pasado el directorio de la empresa había dado luz verde para
avanzar con la salida del área. Sin embargo, tras sucesivas idas y vueltas,
recién en diciembre se conocieron las primeras novedades y no fue hasta el 16
de enero cuando se informó que la operación quedaría en manos de una firma del
Grupo Rovella. A la fecha, no existen precisiones ni comunicación oficial a la
Provincia respecto de quién continuará efectivamente con la actividad ni en qué
condiciones se garantizará la continuidad productiva.
En este marco, el
gobernador Ignacio Torres fue categórico: “Chubut es titular del recurso y no
va a permitir que la incertidumbre o las demoras de una empresa pongan en
riesgo la producción, los ingresos provinciales y, sobre todo, los puestos de
trabajo de nuestra gente”.
“Exigimos que se
garanticen los niveles de producción, que se concreten las inversiones comprometidas
y que se mantenga en condiciones el yacimiento. No vamos a tolerar
incumplimientos ni especulaciones que perjudiquen a los chubutenses”, agregó el
mandatario.


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