Este modelo logra explicar tanto el
movimiento de las estrellas alrededor del centro de la Vía Láctea, como los datos
más recientes sobre la rotación general a gran escala de la materia en los
límites de nuestra galaxia.
El paradigma que domina la escena
astronómica mundial afirma que, en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea,
se ubica un agujero negro súper masivo –una región del espacio-tiempo que
contiene una concentración densa de masa de la que ninguna partícula material,
ni siquiera la luz, puede salir–, denominado Sagittarius A* (Sgr A*), por
encontrarse en la región conocida como la constelación de Sagitario, a 26 mil
años luz de nuestro Sistema Solar, con una masa 4 millones de veces superior a
la del Sol.
Desde hace algunos años, un modelo
alternativo ideado por una colaboración internacional de expertos de la que
participa el investigador del CONICET Carlos Argüelles, del Instituto de
Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET-UNLP), propone un corrimiento de ese
paradigma y afirma que la dinámica galáctica puede explicarse prescindiendo de
la idea de la existencia de un agujero negro y que, en su lugar, se encuentra
una densa concentración de materia oscura.
A diferencia de los agujeros negros, que
son objetos puntuales y compactos, la materia oscura no se concentra en un solo
punto, sino que se extiende por todo el Universo. De hecho, se cree que
constituye la mayor parte del contenido del cosmos, representando alrededor del
85 por ciento de su masa total. Su nombre se debe precisamente a que no genera
ningún tipo de radiación electromagnética, es decir no emite luz visible, por
lo que no puede ser observada directamente y solo es posible inferir su
presencia interpretando la acción que ejerce sobre la gravitación de las
galaxias y los distintos cuerpos celestes que sí se ven.
En un estudio publicado recientemente en la
revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, el equipo
internacional, integrado por expertos del IALP; ICRANet (Italia); INAF
(Italia); GIRG (Colombia) y el I. Physikalisches Institut zu Köln (Alemania),
comunica un nuevo paso que reafirma su postulado
“La investigación se centra en Sgr A*, el
objeto compacto supermasivo ubicado en el núcleo de nuestra galaxia. Durante
décadas, la explicación principal ha sido que se trata de un agujero negro.
Esta teoría está respaldada por las órbitas observadas de un grupo de estrellas,
conocidas como estrellas S, que giran alrededor de Sgr A* a altísimas
velocidades de hasta varios miles de kilómetros por segundo. Otro grupo de
objetos intrigantes y envueltos en polvo, llamados fuentes G, también orbita en
las proximidades”, cuentan desde el IALP.
Según los expertos, los últimos datos de la
misión GAIA DR3 de la Agencia Espacial Europea han mapeado meticulosamente la
curva de rotación del halo exterior de la Vía Láctea, mostrando cómo orbitan
las estrellas lejos del centro, con una precisión sin precedentes. “El nuevo
estudio demuestra que un modelo específico de materia oscura compuesto por
fermiones, es decir, partículas subatómicas ligeras, puede crear una estructura
cósmica única: un núcleo compacto y superdenso rodeado por un vasto y difuso halo.
Esta configuración de núcleo-halo actúa como una entidad única y unificada”.
Según el estudio, el núcleo interno es tan
compacto y masivo que imita la atracción gravitatoria de un agujero negro,
reproduciendo con precisión las órbitas observadas de las estrellas S –algo que
el grupo de investigación ya demostró en publicaciones anteriores–, así como
datos recientes de las fuentes G provistos por el colaborador alemán. El halo
exterior de esta misma estructura de materia oscura, explica de forma natural la
desaceleración específica en la curva de rotación de la Vía Láctea observada en
los datos de GAIA DR3. “Esta es la primera vez que un modelo de materia oscura
logra conectar estas escalas tan diferentes y las órbitas de varios objetos,
incluyendo datos modernos de curvas de rotación y de estrellas centrales”,
explica Carlos Argüelles, investigador del CONICET en el IALP y coautor
argentino del estudio, y añade: “No estamos simplemente reemplazando el agujero
negro con un objeto oscuro. Estamos proponiendo que el objeto central
supermasivo y el halo de materia oscura de la galaxia son dos manifestaciones de
la misma sustancia continua”.
“Nuestro modelo no solo explica las órbitas
de las estrellas y la rotación de la galaxia, sino que, como fue mostrado en otro
artículo por parte del equipo, también es consistente con la famosa imagen de
la ‘sombra del agujero negro’. El denso núcleo de materia oscura puede imitar
la sombra porque curva la luz creando una oscuridad central rodeada por un
anillo brillante, de manera análoga a como lo haría un agujero negro central”,
añade Valentina Crespi, autora principal del trabajo.
La comparación estadística entre el modelo
de materia oscura fermiónica y el modelo tradicional del agujero negro arroja
que, aunque los datos actuales de las estrellas internas aún no pueden
distinguir de manera decisiva entre los dos escenarios, el modelo de materia
oscura proporciona un marco unificado que explica el centro galáctico
(estrellas centrales y sombra) y la galaxia en su conjunto. En ese sentido, y a
la espera de nuevos estudios que contribuyan a probar las predicciones del
modelo, el equipo se entusiasma con que este permita potencialmente remodelar
la comprensión de la naturaleza fundamental del objeto cósmico ubicado en el
corazón de la Vía Láctea.




