
Tras el grave hecho ocurrido en la zona del Cenotafio, el Municipio inició un operativo de instalación de iluminación pública para mejorar la seguridad en el lugar. Así lo explicó Luis Correa,
subsecretario de Mantenimiento y Conservación, quien detalló que el
trabajo se realiza "a pedido del señor Intendente" y forma parte de la
respuesta ante una emergencia no prevista.
“Era una parte que quedaba pendiente. Se había cortado en su momento, ahora continuamos para finalizar”, indicó Correa. El plan se divide en dos etapas: la primera consiste en la colocación de luminarias de 200 watts cada 15 metros a lo largo del corredor de la ruta, desde el ingreso a la ciudad hasta el Chalihueng. Además, se demarcará un sendero peatonal hasta que pueda ser construido en hormigón.
La segunda etapa se concentrará en el camino interno abandonado, muy utilizado por vecinos. Allí se instalarán nueve farolas de nueve metros de altura, cada una con cuatro artefactos de 300 watts, sumando 1200 watts por columna. “Va a quedar tranquilo como para andar un poco más seguro y no correr riesgo cuando no haya luz”, aseguró el funcionario.
Plazos ajustados y sobrecarga en servicios municipales
Correa estimó que la primera etapa demandará una semana y media, debido a la logística de materiales –como 900 metros de cable– y la disponibilidad de personal en época de vacaciones. La segunda, en tanto, se extendería hasta mediados o fines de febrero, ya que las farolas deben ser armadas y montadas.
El subsecretario también se refirió a la sobrecarga que enfrentan los servicios municipales debido a la emergencia hídrica y geológica. “Estamos sobrepasados con la corriente, el gas, las cloacas… Los edificios como el CAFA, el albergue municipal o el Saavedra están funcionando con el triple de personas para lo que no estaban preparados”, explicó, destacando el trabajo de mantenimiento que realizan para sostener la operatividad en medio de la crisis.
La obra de iluminación en el Cenotafio busca no solo disuadir hechos delictivos, sino también dar una respuesta concreta a una demanda vecinal histórica, en un contexto donde la seguridad se ha vuelto un reclamo central en las calles de Comodoro.


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