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Mientras las declaraciones
oficiales prometen justicia ejemplar para los causantes de los incendios
en la cordillera, desde el epicentro de la tragedia surge una voz que
contradice el relato gubernamental. Rocío Brizuela Pulgar Huentuquidel,
referente de la comunidad mapuche Lorenzo Pulgar en Puerto Patriada,
denuncia que son víctimas de una investigación que los estigmatiza y
hostiga, luego de que el fuego arrasara con su territorio y su hogar.
En una entrevista radial, Brizuela detalló el infierno vivido desde el inicio del incendio: la desesperación por evacuar a su madre enferma de 67 años, la imposibilidad de defender su propiedad por falta de agua –que había solicitado sin éxito a las autoridades forestales–, y la pérdida de animales, incluido un gato encontrado calcinado días después.
Sin embargo, la mayor herida, afirma, llegó con las llamas apagadas. El lunes 12 de marzo, su vivienda y las de dos vecinos que la ayudaron la noche del desastre fueron allanadas por orden fiscal. "Ellos dieron tantos detalles de que era una comunidad, camino a Puerto Patriada… yo me di cuenta que estaban hablando de mí", relató.
La referente comunal vinculó directamente los procedimientos con las declaraciones públicas del gobernador, quien días antes había confirmado allanamientos en la investigación sin dar nombres, pero señalando la búsqueda de responsables. Para Brizuela, esta difusión generó una "cacería de brujas" en su contra. "Quedas mal con ellos (sus amigos), les revolvieron todo, les llevaron los celulares… y como que yo me siento mal por ellos también", expresó con angustia.
Historia de despojo y resistencia
La comunidad Lorenzo Pulgar tiene raíces en el territorio desde, al menos, la década de 1950, con registros de su bisabuelo homónimo. En los años 70 u 80, denuncia Brizuela, una empresa forestal (SAP) "arrasó" y les sacó parte de las tierras. Fue su abuela quien, en 2009, lideró el retorno al lugar junto a otras mujeres, enfrentando según su relato "tiroteos y patoteos".
"Hoy me encuentro con mi mamá acá en el lugar y… desde el '59 en el año 2026 siguen pasando las hostigaciones", afirmó, detallando que ayer mismo la policía interrogó sobre la presencia de voluntarios que ayudan en la reconstrucción, argumentando que "no podía haber gente que no sea de la comunidad".
Recuperación en medio de la sospecha y nuevos focos
Mientras lidia con la investigación, la comunidad intenta recuperarse. Brizuela agradeció la ayuda solidaria de voluntarios, crucial para traer agua y materiales. Sin embargo, la tensión persiste. "No sé si se lograrán escuchar las motosierras que se escuchan de fondo", dijo durante la entrevista, señalando que, tras el incendio, se abrieron caminos y se realizan tareas en su territorio sin su autorización. "Es un desastre".
A esto se suma la reactivación de focos ígneos en la zona. "Anoche se veía una montaña roja", describió con preocupación.
Con la serenidad de quien se sabe inocente, pero con el dolor de ver a su madre enferma y anciana "volver a empezar" desde cero, Brizuela espera. "Estamos tranquilos que no tenemos nada que ver… no queda otra que esperar". Su único pedio a las autoridades es claro: "No pido que pidan disculpas ni nada. Simplemente que salgan a decir que no teníamos nada que ver, para mí es suficiente".
Mientras,
desde el gobierno provincial se insiste en la armonía con el pueblo
mapuche y se promete que no se venderá "ni una hectárea" de bosque
nativo, en Puerto Patriada una comunidad originaria vive las
consecuencias de una sospecha que, aseguran, quema más que el fuego.
Alias para poder colaborar: rociobrizuela26

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