En diálogo con Carlos Ojeda para Pulso de Radio, el especialista detalló que los fuegos activos ya habrían arrasado más de 20.000 hectáreas preliminares.
“Tenemos incendios importantes en Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén, y otro muy fuerte en el Parque Nacional Los Alerces. La situación sigue siendo complicada, a pesar de la lluvia del domingo, que ayudó pero no alcanza”, explicó Giardini. Señaló que este escenario era previsible debido a la sequía extrema, un invierno con escasas precipitaciones y la tendencia de veranos cada vez más secos y cálidos en la región.
Un Estado ausente y un clima cambiante
El coordinador de Greenpeace criticó la reducción de capacidades de combate de incendios a nivel nacional y la falta de apoyo a las provincias. “Las condiciones estaban dadas: altas temperaturas, mucho viento y una capacidad de ataque rápido disminuida”, afirmó. Además, destacó dos factores agravantes: el aumento de tormentas eléctricas –como la que habría originado el fuego en Los Alerces– y la proliferación de plantaciones de pino exótico, altamente inflamables.
“En vez de bosque nativo, tendremos pinos”
Giardini alertó sobre el riesgo de que, tras el incendio, el bosque nativo sea reemplazado por pinos de crecimiento rápido. “En zonas como El Hoyo o Epuyén, donde conviven bosque nativo y pinos, es probable que después del fuego no recuperemos el bosque original, sino una plantación exótica”, explicó. Esto no solo alteraría el ecosistema, sino que crearía áreas aún más inflamables a futuro.
Impacto en el agua y advertencia por los glaciares
Consultado sobre las consecuencias hídricas, el especialista afirmó que los incendios afectarán la calidad y cantidad de agua disponible. “Con menos bosque, hay menos humedad, más temperatura y mayor riesgo de avenidas de agua e inundaciones, porque el suelo pierde su capacidad de absorción”, detalló. Además, se refirió al proyecto de modificación de la Ley de Glaciares: “En medio de una crisis climática, pensar en flexibilizar la protección de glaciares para permitir minería o petróleo es ridículo y alarmante”.
Un llamado a la acción ciudadana y política
Giardini hizo un llamado a “dejar de especular” y a tomar en serio la crisis ambiental. “La sociedad reclama acciones concretas. Desde Greenpeace estamos juntando firmas para exigir más infraestructura, más brigadistas y que se incorporen delitos ambientales en la legislación”, afirmó. Finalmente, insistió en la necesidad de educación ambiental y presión ciudadana para que los legisladores “no acompañen ideas ridículas que destruyen nuestro patrimonio natural”.
La organización advirtió que, de no revertirse las políticas actuales, los incendios de gran magnitud y sus impactos irreversibles serán una nueva normalidad en la Patagonia.
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