"Rubio era
un perro viejito, tenía unos 10 años desde que nosotros lo adoptamos, ya era
grande cuando vino a nuestras vidas, tendría 3 años”. Según nos cuenta Mailen,
el sábado llegaron a casa, después de salir unas horas, y al llegar, esperando
la recibida clásica de Rubio como todos los días, ya no estaba.
“Cuando llegamos
no estaba, nos pusimos a buscarlo enseguida porque era raro, él no se iba y si
se iba, le pegabas un grito y aparecía corriendo. En el barrio no hay luz, es
muy oscuro, entonces lo pusimos a buscarlo con linterna, esperando que esté por
acá”.
El novio de
Mailen, al buscar por otro lado lo encontró, a menos de media cuadra. “A menos
de una cuadra de mi casa, con un tiro certero, un solo tiro, se notaba que no
había peleado con otros perros, que no había ni siquiera podido correr por su
vida porque no había manchas de sangre, no había nada, estaba solo él, frío,
duro, con un tiro muy cerquita del corazón”.
En medio de la desesperación,
Mailen nos cuenta que no sabían que hacer al respecto “por suerte hubo una voz
y una lucidez que nos dijo, chicos ya está, el perro ya está muerto”, lo
enterraron y al otro día fueron a la comisaría por sugerencia del suegro de
Mailen.
“Le mostramos la
herida a mi suegro, él es militar, nos dijo que pudo ser una carabina, hablamos
con los otros vecinos y nos dijeron que esto ya pasó, nosotros no tenemos mucho
vínculo con nuestros vecinos, entonces no tenemos mucha idea de qué está
pasando”.
“No tenemos
problemas tampoco con los vecinos, entonces no podemos ni entender ni explicar
qué pasó, solamente queremos que esto se difunda porque es una persona con un
arma, que está acá, muy cerca de mi casa y que está suelto”.
Pedido de justicia por Rubio.
“Era un perro
viejito ya, que no hacía nada, que no peleaba, que no te podía ni correr porque
ya era muy viejito, es un lamento horrible”.
“En la comisaría
nos dijeron que éramos los primeros en hacer la denuncia. Nos dieron el acta, y
nos dijeron que cualquier cosa llamemos, cualquier ruido que escuchemos, por
ahí acá se escuchan ruidos, yo en mi inocencia pensé en algún momento que eran
petardos, que eran nenes quizás jugando. Nunca se me cruzó por la cabeza que
podía ser un arma, que podía ser alguien que estaba disparando”.




