“Hacía falta un
estudio pormenorizado, no solo de los visitantes que vienen a la Feria cada
año, sino también de los expositores de las jornadas profesionales”.
Es una
herramienta que sirve para entender no solo a los visitantes, edades, rangos
sociales, si es su primera vez en la feria, si son habituales y demás. “Son
herramientas que nos sirve para mejorarnos, qué cosas hay que corregir, qué
cosas necesitamos mejorar”.
“Creo que es una herramienta sumamente necesaria y
sobre todo en miras a la edición número 50 que es la del año que viene”.
Ezequiel nos
cuenta que para la edición número 50 se busca algunos cambios que sorprendan
para bien a la gente, “vamos a tener país invitado de honor, en vez de ciudad
de honor. Se renovará la página web, algunas cosas que merecían ya un
ayornamiento”.
Con la esperanza
de que los lectores y expositores lo reciban de buen grado.
“Siempre hay que
estar innovando, renovándose, acompañando los cambios que hay tecnológicos en
la sociedad y que la sociedad incorpora. No solo en cuanto a tecnología, sino a
lo que los visitantes y los lectores demandan, hay que estar con los radares
bien atentos a lo que el lector pide, a lo que los visitantes piden, la
programación también, siempre estamos atentos y en esta edición tratamos de
estarlo aún más”.
Mantenerse como un referente de la literatura en Latinoamérica.
“La idea es ser siempre
un faro y estar atentos también a lo que hacen las demás ferias, por eso las
visitamos, sobre todo la de Frankfurt y la de Guadalajara, que son las dos
otras ferias más importantes del mundo, con los que mantenemos excelentes
relaciones”.




