“Es un viaje
intenso, un viaje sin retorno. Si te gusta, es para toda la vida”, explicó Andrea Dedó, bailarín y organizador de tango, al hablar sobre este
baile “te aporta muchísimas cosas, es algo fuerte, mágico”.
De origen italiano cuando tenía 24 años unos amigos músicos lo llevaron a bailar tango por primera vez y la experiencia le impactó profundamente. “Lo probé y recuerdo haber sentido mariposas en el estómago. Ahí dije: ‘acá hay algo fuerte, ahí cambió mi vida”, evocó al recordar el camino que ha recorrido durante las últimas dos décadas. “Empecé a estudiar tango todo el día y después me fui a Buenos Aires”.
Hoy, Andrea pasa
la mitad del año en Argentina, la cuna del tango, y esa pasión lo ha llevado no
solo a bailarlo, sino también a enseñarlo y a organizar distintos eventos.
“El tango me
atrapó y me llevó por otro camino”, hoy lo define como “un viaje muy profundo
dentro del ser humano”, y asegura que lo que más lo cautivó fue su dimensión
social.
“Es un mundo que
te ayuda a descubrirte a ti mismo. Te conecta primero con tu cuerpo, luego con
las emociones, con la energía y con muchas cosas que tienen que ver con las
relaciones humanas”, explicó Andrea.
Arraigo en el Cono Sur
Desde el siglo
XIX, el tango, conocido por la cercanía entre quienes lo bailan, sus
movimientos característicos y sus melancólicos acordes, surgió en los puertos y
arrabales de Uruguay y Argentina, en un contexto marcado por las grandes olas
migratorias hacia el llamado Nuevo Mundo. Entre luchas sociales, aspiraciones
compartidas y encuentros culturales, se consolidó como una forma de expresión y
de construcción comunitaria.
Con el paso del
tiempo, afianzó su arraigo gracias a figuras como Astor Piazzolla,
bandoneonista y uno de los mayores exponentes del tango en todo el mundo, y
Osvaldo Pugliese, pianista y compositor argentino, quienes contribuyeron a
difundir y popularizar su música. Otros, como Juan Carlos Copes, bailarín y
coreógrafo argentino, ayudaron a llevar la danza a escenarios internacionales.
Poco a poco, el
tango se convirtió en una de las expresiones culturales más emblemáticas del
Cono Sur y hoy sigue siendo promovido por figuras como Mora Godoy, bailarina y
coreógrafa argentina.
Primera ronda clasificatoria en Estambul
A unos 12.000
kilómetros de Buenos Aires, competidores internacionales como Andrea se
reunieron para un evento singular en Turquía. A pocas cuadras de la plaza
Taksim, en la emblemática ciudad de Estambul, un argentino conversó con TRT
Español en un caluroso día de verano mientras el sonido del tango, acompañado
por el bandoneón, resonaba desde dos parlantes negros instalados junto al
escenario.
“El Mundial de
Tango de Buenos Aires es el evento más grande que existe en el mundo del tango.
Es un encuentro enorme de dos semanas de duración, con competidores que llegan
desde todos los rincones del planeta”, explicó el organizador Luciano Brizzi.
Entre el 11 y el
14 de junio de 2026, el Campeonato Mundial de Tango celebró por primera vez una
ronda clasificatoria en Estambul, con la participación de competidores de más
de 40 países, en colaboración con Tango BA y con el apoyo institucional de
representantes culturales argentinos.
“Los ganadores
reciben el pasaje y la estadía en Buenos Aires. Pueden pasar una o dos semanas,
o incluso más en la ciudad y participar en el Mundial de Tango”, relató
Luciano. “No importa de qué país vengan: cuando ganan en Turquía, representan a
Turquía en el Mundial de Tango de Buenos Aires”.
Lugar estratégico
Para Luciano,
además, Estambul ofrece algo especial cuando se piensa en una competencia
internacional.
“Estambul es un
lugar estratégico por ser la puerta entre Europa y Asia y por contar con una
comunidad tanguera muy fuerte. Por eso es tan importante para nosotros celebrar
una ronda preliminar del Mundial en esta ciudad”, afirmó. “Lograr tener una
preliminar en Turquía, que es una de las grandes potencias del tango, es algo
extraordinario porque vincula directamente a ambos países y fortalece el tango
en Turquía y acercándolo también a Buenos Aires”.
La programación
reflejó el creciente interés por las milongas en Turquía durante las últimas
décadas, “como en pocos lugares”, señaló Luciano. “En Estambul, concretamente,
el tango vive un gran momento, está en pleno auge y goza de mucho prestigio.
Además, la gente lo siente profundamente”.
Y lo que lo
diferencia de otros lugares es que en Turquía el tango “se vive como una danza
que despierta interés, conexión y emociones”, añadió. “A los sudamericanos nos
impresiona mucho comprobar que, tan lejos de su lugar de origen, el tango pueda
vivirse con la misma pasión y el mismo sentimiento que junto al Río de la
Plata”.
Luciano hizo una
pausa antes de destacar que el tango es “un arte totalmente internacional.
Nació en un lugar concreto, pero puede respirarse en cualquier parte del
mundo”.
Finales
El domingo se
celebró la final de los preliminares en el Centro Cultural Atatürk, un edificio
que rinde homenaje a Mustafa Kemal Atatürk, fundador y primer presidente de
Turquía, quien ocupó el cargo entre 1923 y 1938.
El evento incluyó
cinco categorías: Tango de Pista Oficial, Tango Escenario, Vals, Milonga y Solo
Milonguero.
Al fondo del
escenario, durante la jornada final, podían verse las banderas de Turquía y
Argentina mientras el público iba ocupando sus asientos. Los bailarines,
elegantemente vestidos, los hombres con chaquetas negras y las mujeres con
atuendos formales, realizaban ejercicios de calentamiento antes de competir.
Posteriormente,
se presentaron ante un jurado compuesto por siete jueces de distintos países,
entre ellos la jueza turca Ayşe Genç Alp.
Poco después de
que los ganadores recibieran sus premios de manos de la representación del
Consulado General de Argentina, encabezada por Rodrigo López Galdano.
El tango que marca el alma
Durante los días
de competencia, Luciano se ocupó de que todo funcionara a la perfección, desde
los detalles organizativos y las llamadas de última hora hasta los reencuentros
y abrazos entre viejos amigos.
Después de
insistir varias veces y seguirlo mientras distintas personas reclamaban su
atención, TRT español le preguntó por qué el tango ejerce una atracción tan
poderosa y deja una huella tan profunda en quienes lo viven.
“Es algo que nace
en un lugar específico, pero también representa una cultura de inmigrantes. La
experiencia de la migración se vive en todo el mundo: dejar atrás la tierra
natal, perder una patria, una madre, un padre o un amor. El tango lleva consigo
toda esa nostalgia”, concluyó Luciano. “Y en Turquía, en particular, parece
existir una sensibilidad especial hacia esa nostalgia”.
FUENTE: TRT
Español




