Un insólito caso de mutilaciones animales mantiene en alerta a los pobladores de Río Mayo, en el oeste de Chubut. Francisco Quilodrán, cuidador de un campo ubicado a 6 kilómetros de la localidad, sobre la ruta hacia Alto Río Senguer y Ricardo Rojas, encontró cinco yeguas muertas con heridas que, según describió, no se corresponden con ataques de depredadores ni con muertes naturales.
"Están sacados el ojo, la lengua, la oreja y la parte íntima de la yegua", relató Quilodrán en diálogo con La Constructora Radio. "Está como cortado con un láser. La lengua está cortada al tronco, quemada. El ojo está blanco, la parte del hueso queda blanco", detalló, y agregó un dato que consideró clave: "No alargan olor, no se acerca ningún animal, ningún bicho peludo, ni carancho a comer nada. Eso es lo extraño"..png)
Avistamientos de luces y "platos" en la zona
El cuidador del campo contó que los hechos comenzaron a hacerse públicos cuando vecinos y trabajadores de la zona le comentaron que habían visto luces extrañas en el lugar. "Los muchachos que trabajan en Agua Horizon vieron una cosa que bajó y cuando bajaron para sacarles fotos, desapareció", relató. También mencionó que anoche hubo reportes de luces que se acercaban y se alejaban, y que en la Aldea Apelég vieron "un plato que bajaba y subía de vuelta".
Quilodrán aseguró que es la primera vez que ocurre algo así en la Patagonia y que no encuentra explicación: "Nunca había visto algo así. Siempre mueren por algún pasto malo o por heladas, pero no de esta forma, con las partes íntimas sacadas completas y el cuero quemado".
Sin rastros ni explicación veterinaria
El hombre consultó con un estudiante de veterinaria, quien le confirmó que las heridas no son normales y le sugirió que las fotografías mostraban patrones similares a casos reportados en el norte del país, aunque con diferencias. "No tiene ninguna bala, no tiene nada malo. No hay rastro de personas. Nadie le va a sacar una oreja para ir a comer", razonó.
Las mutilaciones afectaron exclusivamente a yeguas, mientras que los caballos solo sufrieron la extracción del ojo. Quilodrán se mostró preocupado y pidió que se investigue el caso. "Es muy extraño, muy raro", concluyó, y se comprometió a compartir las fotos y videos que registró para aportar a la investigación.












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