El fenómeno fue
analizado por el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas
de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), que elaboró
una radiografía sobre la transformación del consumo local. El trabajo plantea
una lectura que va más allá de la aparición de nuevos comercios: detrás del
avance de estos formatos aparece un consumidor que compra menos, compara más y
busca adaptar sus gastos a un escenario de ingresos más ajustados.
El Observatorio
viene desarrollando desde hace años relevamientos propios sobre precios y
consumo en la región. Su sistema de captación de precios reúne información de
supermercados patagónicos y permite construir indicadores locales para seguir
la evolución del costo de vida.
Uno de los datos
centrales de la presentación es la caída registrada en las transacciones de los
supermercados tradicionales. De acuerdo con la información incluida en el
informe, el volumen mensual pasó de unas 800.000 operaciones en 2017 a
alrededor de 600.000 en febrero de 2026.
La diferencia no
es menor. Representa una reducción significativa en la cantidad de compras y
funciona como una fotografía de un mercado en el que el consumidor modificó la
frecuencia y la forma de comprar.
No necesariamente
significa que las familias hayan dejado de consumir alimentos, bebidas o
artículos de primera necesidad. Lo que cambia es dónde compran, cuánto llevan,
con qué frecuencia regresan a las góndolas y cuánto pesa el precio en la
decisión final.
n paralelo, el
Observatorio viene detectando que el costo de vida en Comodoro permanece por
encima de referencias nacionales. En abril de 2026, por ejemplo, se informó que
una familia tipo necesitaba cerca de $1,8 millones para no quedar debajo de la
línea de pobreza y que la canasta patagónica se mantenía aproximadamente 25%
por encima de la calculada para la Ciudad de Buenos Aires.
Ese contexto
ayuda a entender por qué la competencia por el precio adquiere un peso cada vez
mayor.
El avance de los
supermercados chinos y mayoristas
En ese escenario
aparecen dos canales que el informe identifica como ganadores de terreno: los
supermercados chinos y el comercio mayorista.
Según las
estimaciones incorporadas al trabajo, el sector mayorista habría pasado de unas
30.000 transacciones mensuales a aproximadamente 100.000, mientras que los
supermercados chinos alcanzarían también un volumen cercano a 100.000
operaciones mensuales.
El dato resulta
significativo porque muestra que la transformación no se limita a una cuestión
de cantidad de locales. Se trata de un cambio en la lógica de compra: el
consumidor busca alternativas que le permitan resolver más necesidades en un
mismo lugar y, especialmente, encontrar precios competitivos.
La expansión del
canal mayorista, además, puede leerse como una respuesta a la necesidad de
optimizar el gasto. Comprar determinados productos en cantidades mayores puede
resultar conveniente para hogares que priorizan precio unitario, mientras que
los supermercados de proximidad permiten resolver compras pequeñas sin
necesidad de desplazarse hasta grandes superficies.
Por qué ganan
espacio en los barrios
El informe
identifica tres elementos centrales para explicar la expansión de los
supermercados chinos en Comodoro.
El primero es el
precio. En determinadas categorías, particularmente bebidas y productos de
consumo masivo, estos comercios pueden ofrecer valores que resultan atractivos
frente a establecimientos tradicionales.
El segundo es la
variedad. En un mismo local se pueden encontrar alimentos, bebidas, artículos
de limpieza, perfumería y productos de almacén. Esa amplitud permite resolver
una compra cotidiana sin recorrer distintos comercios. El tercero es
probablemente el más visible en la ciudad: la proximidad.
Los supermercados
chinos suelen instalarse en barrios y sectores de circulación cotidiana. Esa
estrategia les permite competir no solamente por precio, sino también por
comodidad. Para una familia, comprar cerca de casa puede representar tiempo y
también un ahorro en transporte.
En un escenario
donde cada gasto se analiza con mayor atención, esa combinación puede resultar
decisiva.
La transformación
también tiene símbolos
El informe toma
como ejemplo el cierre de una histórica sucursal de La Anónima sobre la calle
San Martín, un establecimiento que durante décadas formó parte del paisaje
comercial de Comodoro Rivadavia.
El caso funciona
como una referencia del cambio de época. El cierre de un comercio tradicional
no explica por sí solo la expansión de los supermercados chinos, pero permite
observar cómo se modificó el mapa comercial de la ciudad.
Los grandes
establecimientos que durante años concentraron buena parte de las compras
familiares hoy compiten con formatos más pequeños, próximos y flexibles. Y la
competencia ya no se define únicamente por la marca o la infraestructura: el
precio, la ubicación y la posibilidad de resolver varias compras en un solo
lugar pesan cada vez más.
El fenómeno que
genera preguntas
La expansión de
estos comercios también abre un debate que el propio informe incorpora: cómo
regular un mercado que está cambiando rápidamente sin impedir la competencia ni
generar ventajas o desventajas artificiales entre distintos tipos de
establecimientos.
Uno de los
cuestionamientos aparece relacionado con la concentración de locales en
determinadas zonas. La preocupación expresada por sectores municipales apunta a
una eventual saturación comercial en algunos barrios, con efectos sobre
tránsito, infraestructura y distribución de actividades.
También existe
una discusión sobre las habilitaciones. El planteo de comerciantes
tradicionales apunta a determinar si todos los establecimientos cumplen las
mismas exigencias y atraviesan los mismos procesos administrativos.
La cuestión es
especialmente sensible porque cualquier diferencia en los costos regulatorios
puede terminar impactando en el precio final y, por lo tanto, en la
competencia.
El otro lado de
la expansión
La discusión no
se agota en los precios. El informe también recoge cuestionamientos vinculados
con las condiciones laborales de trabajadores de este sector.
Entre las
denuncias aparecen jornadas extensas, falta de determinados elementos de
seguridad y dificultades vinculadas con las modalidades de pago.
Estos planteos
requieren, naturalmente, ser analizados caso por caso y mediante los organismos
laborales correspondientes. Pero incorporarlos al debate permite entender que
el crecimiento de un formato comercial no puede medirse solamente por la
cantidad de operaciones o locales abiertos.
También importa
bajo qué condiciones se genera el empleo, qué nivel de formalidad existe y
cuáles son las obligaciones que cumplen los establecimientos.
Comodoro, entre
la pérdida de empleo y el cambio del consumo
El informe ubica
la transformación comercial dentro de un escenario económico más amplio. Según
los datos presentados, Comodoro Rivadavia habría perdido alrededor de 8.000
empleos formales, mientras que unas 2.500 familias habrían migrado hacia Vaca
Muerta en busca de nuevas oportunidades laborales.
Esos movimientos
modifican el tamaño del mercado interno y la capacidad de consumo de la ciudad.
Comodoro es,
además, una economía particularmente sensible al comportamiento de la actividad
hidrocarburífera. Cuando cambia el nivel de empleo, los ingresos o las
expectativas, el impacto no queda encerrado en los yacimientos: se traslada al
comercio, los servicios, los alquileres, la construcción y el consumo
cotidiano.
Por eso, la caída
de las operaciones de los supermercados tradicionales debe observarse como
parte de una fotografía económica más grande.
La principal
conclusión que surge de los datos es que no son solamente los comercios los que
están cambiando: también cambió el consumidor.
La familia que
antes realizaba una compra grande en un supermercado tradicional puede ahora
dividirla entre distintos establecimientos. Puede comprar alimentos donde
encuentra una promoción, bebidas en un mayorista, artículos de limpieza en un
supermercado de barrio y utilizar herramientas digitales para comparar precios
antes de salir de casa.
El propio
Observatorio desarrolló Chenque Bot, una herramienta que permite consultar
variaciones semanales de precios mediante WhatsApp y comparar productos antes
de realizar una compra. El sistema releva cientos de valores y busca que las
familias puedan tomar decisiones con mayor información.
La herramienta
refleja, en cierto modo, el nuevo comportamiento: comparar antes de comprar
dejó de ser una práctica excepcional y se convirtió en una parte cada vez más
importante del consumo cotidiano.
El desafío que
queda planteado
La expansión de
los supermercados chinos no debería analizarse solamente como una amenaza para
el comercio tradicional ni como una solución automática para el consumidor. Es,
sobre todo, una señal de que el mercado local está reconfigurándose.
Los comerciantes
tradicionales enfrentan menos operaciones y mayores dificultades para sostener
estructuras de costos. Los nuevos formatos encuentran oportunidades en barrios
donde existe demanda y consiguen atraer clientes mediante precios, variedad y
cercanía. Los mayoristas amplían su participación y las familias buscan nuevas
estrategias para hacer rendir sus ingresos.
En el medio queda
el Estado, con la responsabilidad de establecer reglas claras, garantizar
controles y asegurar condiciones de competencia que sean equivalentes para
quienes desarrollan la misma actividad.
Pero también
queda una cuestión que excede a cualquier habilitación comercial: la
recuperación del poder adquisitivo.
Porque si el
consumo continúa debilitándose, la discusión sobre qué tipo de supermercado
gana terreno será apenas una consecuencia de un problema mayor. La verdadera
disputa estará en cuánto pueden comprar los hogares de Comodoro y qué tan lejos
alcanza cada ingreso.
El fenómeno de
los supermercados chinos, en ese sentido, funciona como un termómetro. La
ciudad está comprando distinto porque su economía también está cambiando.
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