El secretario de
Relaciones Internacionales de la CGT, Gerardo Martínez, aprovechó su
intervención ante la sesión plenaria de la 114° Conferencia Internacional del
Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se desarrolla
en Ginebra, para formular duras críticas al Gobierno de Javier Milei y reclamar
la construcción de un diálogo social sostenible que permita encarar un programa
de desarrollo con inclusión y generación de empleo.
En su carácter de
Delegado de los trabajadores de Argentina, Martínez enmarcó su exposición en un
escenario internacional atravesado por una “policrisis” caracterizada por el
crecimiento de la pobreza y la desigualdad, los conflictos bélicos y una
creciente concentración de la riqueza a escala global.
“El tiempo nos
apremia”, afirmó el dirigente sindical al advertir sobre la necesidad de
construir “un nuevo contrato social” que permita rediscutir el equilibrio entre
capital y trabajo frente a los desafíos de la economía mundial y los avances
tecnológicos.
En ese sentido,
sostuvo que la expansión de la inteligencia artificial sin mecanismos de
protección adecuados podría derivar en una “justicia social artificial” y
reivindicó el llamado del papa León XIV a proteger a las personas frente a las
transformaciones tecnológicas mediante políticas de resguardo del empleo,
recalificación laboral y participación de los trabajadores.
Al referirse a la
situación regional, Martínez alertó sobre el agravamiento de las brechas
estructurales, el aumento de la informalidad, la desigualdad y el desempleo,
además de denunciar la persistencia de persecuciones y ataques contra
organizaciones sindicales. En ese marco, defendió la libertad sindical y el
diálogo social institucionalizado como pilares de la democracia.
Las críticas más
directas estuvieron dirigidas a la gestión nacional. Según planteó, en
Argentina “el mensaje de la política sigue siendo la confrontación y el desprecio
del que vive en la pobreza o el que trabaja en la informalidad”, al tiempo que
acusó al Gobierno de desatender demandas económicas y sociales urgentes.
Martínez cuestionó
los efectos del ajuste económico al señalar que profundiza la pérdida del poder
adquisitivo y la precarización laboral. También sostuvo que se están
desfinanciando áreas sensibles como la salud y la educación y advirtió sobre la
ausencia de políticas de empleo destinadas a los sectores más vulnerables.
Asimismo, apuntó
contra la reforma laboral aprobada durante la actual gestión, a la que definió
como una norma “pro patronal” que elimina derechos laborales y favorece
intereses empresariales. “Sin Estado, no hay Nación”, enfatizó durante su
discurso.
Frente a ese escenario, el dirigente reafirmó el compromiso del sindicalismo argentino con la construcción de un pacto económico y social orientado a promover la producción, la innovación, la inversión, la generación de empleo y la formalización laboral.
“Gobernar es
crear trabajo digno y decente”, sostuvo, para luego definir que una “mesa de
diálogo sostenible será la llave maestra para resolver los problemas
estructurales de nuestro país”.
En la misma
línea, reclamó el respeto irrestricto a la negociación colectiva y rechazó
cualquier intento de limitar las discusiones salariales. “Debemos reiterarlo
una vez más: no al cepo salarial”, afirmó.
Finalmente,
Martínez defendió un modelo de desarrollo basado en la articulación entre
crecimiento económico, derechos laborales y protección social. “Creemos en un
proyecto de país donde el capital esté al servicio de la economía y la economía
al servicio del bienestar social”, concluyó.


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