Una joven murió anoche en un ataque a disparos en inmediaciones de la Comisaría Seccional Séptima de Comodoro Rivadavia. La víctima, cuya identidad no fue revelada, circulaba en su vehículo junto a su pareja, Jonatan Uribe, un hombre con profusos antecedentes penales que ya estaba siendo investigado por la policía.
El jefe de la Policía del Chubut reveló en una conferencia de prensa que la fuerza había solicitado 36 allanamientos en el marco de una investigación para “sacar las armas de Comodoro”. Entre ellos, el domicilio de Uribe. “De 36 solo nos dieron 16. Nos rechazaron 20, todos delincuentes conocidos. Ninguno era un vecino respetable. Se fotografiaban con armas de fuego en redes sociales y la Justicia nos dijo ‘no, a esos pobres pibes no’. Bueno, estas son las consecuencias”, denunció Jaime con visible indignación.
Un femicidio en el marco de una balacera
Según los primeros relevamientos, Uribe conducía el vehículo de la víctima (que trabajaba como Uber) cuando fueron atacados a tiros. Él recibió un disparo en la zona torácica, que le atravesó un pulmón y pasó cerca del corazón, pero se encuentra al menos estable. Ella, en cambio, murió. “Era una víctima accidental, no estaba metida en el conflicto”, confirmó Iturrioz.
Además señaló que Uribe “tenía tres causas por robo, fue allanado pero nunca se le dictó la detención. Si hubiera estado detenido, esto no habría pasado”.
Armas, silenciadores y una amenaza pública
El oficial reveló que Uribe publicaba en sus redes sociales fotos portando armas de fuego de grueso calibre, algunas con silenciadores de factura casera. “En el auto tenía un supresor de sonido absolutamente prohibido, pero muy bien hecho. Tenía municiones 9 mm y calibre 22”, detalló.
El jefe policial también vinculó a Uribe con la investigación por el intento de femicidio de Brenda Vargas, ocurrido tiempo atrás. “Lo teníamos identificado, habíamos pedido la medida intrusiva. Nos la negaron”, insistió.
Un sistema que no funciona y una policía desbordada
Iturrioz defendió el trabajo de la policía y criticó duramente a quienes, dijo, “utilizan políticamente la muerte de un policía”. Se refirió al caso del Sargento Díaz, quien se quitó la vida recientemente. “Salieron a decir que fue por problemas económicos. Nada más lejano a la realidad. Revolcarse en la sangre de un policía muerto para hacer política es una bajeza increíble. Son una basura”, disparó.
También confirmó que la policía cuenta con un gabinete psicológico que asiste a los efectivos y que, en casos de riesgo, se les retira el arma de servicio.
“Las consecuencias están a la vista”
El comisario general cerró su intervención con un mensaje contundente: “Nosotros trabajamos y a veces chocamos contra una muralla. Pagan los que no tienen nada que ver, paga la sociedad. Las consecuencias están a la vista”.
La Justicia aún no se expidió sobre la denegación de los allanamientos ni sobre el avance de la investigación del femicidio. Mientras tanto, una familia llora a una joven que quedó atrapada en la violencia de un sistema que, según denuncian desde la fuerza, falla una y otra vez.



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