“Desde este punto de vista, es un trabajo
interdisciplinario, yo soy arqueóloga, y mi colega Damián Vales, coautor de
este trabajo, es ecólogo especialista en trabajos con el lobo marino de dos
pelos”.
Ariadna comenta que, en la actualidad, el
lobo de dos pelos (Arctocephalus
australis) tiene una distribución y una abundancia menor que el lobo de un
pelo, que es el más conocido (Otaria flavescens).
Un
paisaje distinto
“Lo que nosotros veíamos cuando empezamos a
trabajar desde la arqueología y a estudiar los conjuntos faunísticos que
dejaban los cazadores-recolectores que vivieron hace miles de años atrás, veíamos
que era muchísimo más abundante, y que era muy recurrente el lobo marino de dos
pelos. Entonces, ahí nos empezamos a preguntar, si esto habría sido un paisaje
marino distinto hace 3.000 años atrás que en la actualidad”.
“Con
Damián empezamos a comparar las distribuciones actuales, la distribución y
abundancia en el pasado, vimos diferencias”.
Estas diferencias se debieron
principalmente a lo que fue la explotación comercial de ambas especies de lobos,
pero principalmente del lobo de dos pelos durante los siglos XVIII y siglo XX.
Si bien desde el punto de vista
arqueológico no se puede definir dónde estuvieron las colonias reproductivas
instaladas, en la actualidad, el Lobo de dos pelos abarca principalmente las
zonas de la costa norte del Golfo San Jorge. “Lo que es el Parque Inter-jurisdiccional
Marino Costero Patagonia Austral, se encuentra en la isla Raza, en la isla
Arce, y eventualmente se observa en Cabo Dos Bahías donde no hay colonia
reproductiva. Este lobo se reproduce en las islas”.
“Cuando comenzamos a estudiar los sitios
arqueológicos que están datados entre 4.000 y 600 años antes del presente, vimos
que estos conjuntos tenían muchísimo lobo marino de dos pelos, lo cual no
reflejaba ese paisaje que se ve en la actualidad, que está limitado a las islas”.
Hipótesis
“Vimos nosotros que se debió a una casi extinción,
probablemente, una sobreexplotación del lobo de dos pelos, que lo llevó a
alejarse de la costa y eventualmente quizás si hubo alguna colonia que ya no
estuviera más”.
En la actualidad, las colonias de lobo de
un pelo representan cerca del 54% de las especies que están en la zona y con
una población total de 30.000.
“El lobo de dos pelos es muchísimo más bajo
su representación y las colonias más importantes de esta especie están en esta
costa de Chubut, pero también en la zona de una isla en Uruguay. Son como los
puntos más importantes. Por eso, entiendo que el ojo está puesto en cómo se
pueden llegar a recomponer las poblaciones de esta especie en las costas de
Chubut”.
Este trabajo que viene realizando Ariadna
junto a Damián ya lleva cinco años, “empezó un poco a surgir esto cuando hace seis
años atrás, comenzamos a trabajar desde el punto de vista arqueológico en la
zona de Camarones y al sur de Camarones, que era un área que no estaba siendo
estudiada”.
“Ahí empezamos a ver este patrón en las
arqueo-faunas y ahí empezó la pregunta. En la actualidad seguimos trabajando
con Damián y tenemos una becaria que se llama Antonella Ceboli que ya está
abordando otro aspecto que también es importante, y que utiliza a la fauna
arqueológica como para poder tener una perspectiva de la línea de base, de cómo
fue en el pasado la alimentación de ciertas especies marinas para compararlas
con la alimentación en la actualidad y ver si hubo diferencias en esos
predadores que son pingüinos cormoranes y las dos especies de lobo marino”.
Comercialización y la exposición de la fauna
todavía a pescadores
“En el momento de la explotación comercial
de los siglos XVIII y XX, en la zona de la que estamos hablando no había una
regulación en la explotación, y eran las empresas inglesas, francesas y
norteamericanas las que venían a estas costas y además cazaban ballenas y
también pingüinos para la extracción de aceite”.
“A los lobos marinos extraían también
aceite, la grasa, que se utilizaba para iluminación en ese momento, y también
las pieles, las pieles eran como muy codiciadas. Después, obviamente, ya con la
incorporación del Estado Nacional, eso se comenzó a regular, franceses,
ingleses y norteamericanos no podían venir a cazar de forma masiva y sin restricciones
a la fauna”.
El trabajo se encuentra publicado en las
redes del Centro Nacional Patagónico, con una pequeña síntesis en tono de
divulgación, que se puede acceder y conocer un poquitito más sobre el trabajo.
“Lo hemos publicado en una revista
internacional que se llama The Holocene y no sé si está disponible
abiertamente, pero, para conocimiento general, pueden entrar a las redes del
Centro Nacional Patagónico de Puerto Madryn y ahí van a poder encontrar más
información”.




