“Fue un paro con
un altísimo acatamiento, un paro que además fue acompañado de movilizaciones,
no solamente frente al Congreso, sino de varias provincias. Pero, contrastando
con esto, ayer el gobierno dio un paso más en la aprobación de una ley que
ellos dicen que es de ‘movilización laboral’, pero que en realidad es una
reforma absolutamente patronal”.
“Ninguno de los
diputados del bloque oficialista o de los aliados hizo una defensa de la ley, directamente
deben desconocer todo su articulado, salvo el presidente de la Comisión de
Trabajo, que leyó un texto. Cosa que el reglamento del Congreso no permite la
lectura de textos que reemplacen la intervención directa el discurso que tiene
que hacer un legislador. Pero eso revela que esto fue escrito no por los
legisladores de la Libertad Avanza ni del PRO, fue escrito por los consultores
laboralistas, equipos de dos grandes grupos empresarios”.
“Es una ley que echa
a la medida de quienes quieren precarizar el empleo, de quienes quieren reducir
la influencia y la incapacidad de presión de los sindicatos, de quienes quieren
evitar a las organizaciones sindicales, y además para favorecer la quita de
derechos”.
“Si se aplicara esta ley,
sería retroceder por lo menos 100 años en la Argentina”.
“El banco de
horas es un eufemismo para expresar que las patronales van a definir las horas
en que se va a trabajar, se apropian del tiempo del trabajador a tal punto que
ya ni siquiera van a pagar las horas extras, se pierden las horas extras”.
“Cien años atrás
no había jornada de trabajo, se trabajaba lo que el patrón disponía. Cien años
atrás no había derecho de huelga. Cien años atrás no había, por ejemplo, el
derecho a reclamar nada porque se podía despedir sin caos”.
Una ‘traición’ desde los gobernadores
El término ‘traidor’
hizo fuerte presencia en los últimos días. “Referencia a aquellos gobernadores
que llegaron a sus puestos actuales gracias al soporte que le dieron las
organizaciones sindicales de sus respectivas provincias. Donde los que llegaron
al gobierno llegaron con el soporte que le dieron las organizaciones sindicales
que pusieron después su instancia para fiscalizar las mesas de escrutinio,
ponían gente en los actos y los gobernadores cantaban la marcha peronista y
hablaban del movimiento sindical y del papel que tiene el sindicalismo en la
historia del peronismo”.
“Todo eso lo
tiraron a la basura cuando le dijeron a sus diputados y diputadas que le dieran
la mayoría para que esta ley se aprobara. Porque sin el concurso de esos votos,
hoy esta ley no estaría aprobada”.
“Se cruzaron
todas las líneas y uno deja de ser parte de ese movimiento. Hay que sincerar
eso en el debate interno que tenemos que dar. Es decir, hay gobernadores que decidieron
seguir el paso de los radicales con peluca”.
“Nosotros necesitamos en el
2027 que haya un gobierno popular. Pero sin la calle es imposible construir esa
posibilidad. Por eso creo que la calle tiene que ser, de alguna manera, la
condición que posibilite reconstituir la fuerza del movimiento sindical y
también del movimiento popular”.
“Hay que tener el
coraje y la decisión de convocar a la calle porque esa es la fuerza. Esa es la
fuerza que nosotros necesitamos para que esto que se va a perder, se pueda
recuperar en un futuro próximo”.


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