Los ingresos
sumaron $23.497 millones. En el mismo período del ciclo anterior habían
alcanzado $33.932 millones. La contracción fue del 31%. La empresa reconoció en
su presentación ante la Comisión Nacional de Valores un contexto de “retracción
del consumo” que impactó de lleno en sus resultados.
En volumen,
vendió 8,5 millones de unidades. Son 2,5 millones menos que el año pasado,
cuando había comercializado 11 millones. La producción también se ajustó con
fuerza. Fabricó 8,06 millones de unidades frente a 13,2 millones del período
previo. El desplome productivo fue del 39%. La menor demanda obligó a frenar la
actividad industrial.
El resultado
operativo fue positivo: $1.948 millones antes de resultados financieros e
impuestos. El problema surgió en el frente financiero. El resultado por
posición monetaria y financiera arrojó un rojo de $3.961 millones. Ese impacto
absorbió el margen operativo y empujó el balance a pérdida.
Para financiar
capital de trabajo, la compañía emitió obligaciones negociables por más de
$6.391 millones. El pasivo total trepó a $42.367 millones. El índice de
liquidez bajó de 3,83 a 1,98, reflejando menor margen para afrontar compromisos
de corto plazo. La empresa ya venía utilizando el mercado de capitales como
herramienta habitual de financiamiento.




