En el marco de un
paro nacional que mantiene en vilo al sistema de salud público, Gastón, médico
residente de cuarto año de Pediatría del Hospital Garrahan, brindó un crudo
testimonio sobre las condiciones laborales que obligaron a los profesionales a
tomar medidas de fuerza. En dialogo con Carlos Ojeda para la Constructora 103.3, explico que los salarios no superan los $950.000 mensuales y hay crecientes dificultades para
acceder a insumos básicos, los residentes exigen una recomposición salarial
urgente y mejoras en las condiciones de trabajo.
El profesional detalló que los médicos residentes, encargados de la atención directa de pacientes oncológicos y con patologías complejas, perciben remuneraciones que equivalen a $3.000 la hora, cifra incompatible con la alta especialización que requiere su labor. "Estamos hablando de profesionales que atienden casos de cáncer infantil y otras enfermedades graves, con responsabilidades enormes y horarios extenuantes", explicó Gastón durante la entrevista.
La crisis no se limita
al aspecto salarial. Gastón admitió que en los últimos años se ha agudizado la
falta de medicamentos e insumos, obligando en ocasiones a las familias a
buscarlos por sus propios medios. "El hospital sigue funcionando por el
compromiso de los trabajadores, pero el desgaste es enorme", señaló. Otro dato
alarmante es la fuga de unos 200 profesionales en los últimos años, muchos
hacia Estados Unidos y otros países, en busca de mejores condiciones laborales.
El residente enfatizó el rol estratégico que cumplen los médicos en formación no solo para el Garrahan, sino para todo el sistema sanitario argentino. "Somos el futuro capital humano especializado que después llevará estos conocimientos a las provincias", remarcó. Sin embargo, advirtió que sin mejoras concretas, este modelo de formación de excelencia peligra.
Las medidas de fuerza
continuarán hasta que el Gobierno nacional convoque a una mesa de diálogo con
propuestas concretas. "No queremos más reuniones vacías, necesitamos
soluciones reales", sentenció Gastón, reflejando el cansancio de un sector
clave que hoy siente que "el Estado está martillando su capital
intelectual". La situación del Garrahan, según el residente, es solo la
punta del iceberg de una crisis que afecta a por lo menos otros diez hospitales
nacionales en iguales condiciones.




