Despedimos con
enorme dolor a Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, una
mujer maravillosa y excepcional, que ha fallecido, a días de cumplir sus 96
años, tras casi medio siglo de una lucha incansable por la Memoria, la Verdad y
la Justicia.
“Así como yo
estoy feliz de haber parido a mis tres hijos, Alejandro me parió”, dijo alguna
vez, en referencia a su hijo Alejandro Almeida, militante secuestrado a los 20
años y todavía hoy desaparecido. Taty se integró a las Madres de Plaza de Mayo
y nunca más las dejó.
Compromiso,
compañerismo, ocuparse del otro, como lo hicieron los 30 mil, su hijo entre
ellos, fortaleza, coraje, su risa y su mirada chispeante, su voz infaltable en
cada acto, todo eso era Taty. A cualquiera que la escuchara, en los más
diversos ámbitos, porque dedicó la mitad de su vida a brindar testimonio, le
decía: “No olvidar”.
No olvidar a
nuestros hijos e hijas desaparecidos, exigir justicia, sin odio ni rencor, dar
el ejemplo, no bajar los brazos. Y en cada charla repetía: “Sigan luchando por
lo que crean que es justo, y cuando estén caídos, o cansados, repitan y digan
bien fuerte: ‘Si las Madres pudieron, ¿por qué no nosotros?’”.
Tantas marchas,
tantos momentos compartidos, amargos y dulces, tanta lucha que no cabe en un
puñado de palabras, esa presencia que imponía Taty en donde fuera, esa firmeza
sin perder la ternura, ese corazón que la llevó a abrazar la vida hasta el
final y la convirtió en una figura central e indiscutida del movimiento de derechos
humanos.
Abrazamos a su
familia, amigas y amigos, y a las miles y miles de personas que se sentirán
conmovidas por su partida. Se ha ido una mujer formidable, irremplazable, una
amiga, una hermana, a cuya ausencia tendremos que sobreponernos, tal cual ella
hubiera deseado, que la lucha continuara.
Taty querida,
donde estés, con tu hijo Alejandro, descansando al fin en paz, queremos decirte
que acá las locas seguimos de pie, y somos millones, ¡no nos han vencido!




