Israel con su
malicia ha vuelto a aislar a Gaza del resto del mundo al cerrar los dos únicos
puntos de acceso al devastado enclave palestino, profundizando así una crisis
humanitaria que afecta a millones de personas que luchan contra la violencia y
por encontrar alimentos y refugio.
Esta semana,
Israel cerró el paso de Kerem Shalom, el único punto de entrada de mercancías
que había permanecido operativo durante las dos semanas anteriores, tras la
última escalada de su enfrentamiento aéreo con Irán.
Asimismo, selló
completamente el paso de Rafah, el único cruce internacional de Gaza con
Egipto, dejando al enclave totalmente desconectado del exterior.
El último bloqueo
ha interrumpido por completo la entrada de ayuda humanitaria esencial, bienes
comerciales, alimentos, medicamentos y combustible en un territorio de 2,4
millones de habitantes devastado por ataques continuos de más de tres años que
ha obligado al 90% de la población a abandonar sus hogares.
Las autoridades
israelíes afirman “regularmente que hasta 800 camiones de ayuda ingresan
diariamente a Gaza”. Sin embargo, organizaciones humanitarias independientes
sitúan la cifra en unos 110 camiones al día, apenas suficientes para cubrir las
necesidades nutricionales básicas de la población
Expertos sostienen
que las medidas israelíes forman parte de un patrón más amplio de “castigo colectivo” más que de legítimas
necesidades de seguridad, como argumentan las autoridades israelíes.
Hamdullah Baycar,
profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Técnica de Karadeniz,
en Turquía, explicó a TRT World que el momento elegido para cerrar los cruces
está directamente relacionado con las operaciones militares israelíes en otros
frentes de la región.
“Las
restricciones al movimiento de personas y bienes han sido una característica
constante de Gaza durante años y se han intensificado significativamente desde
2023. Sin embargo, el momento de este último cierre parece estar estrechamente
vinculado a la actual guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán”, afirmó.
Baycar señaló
que, aunque Israel presenta la decisión como una respuesta a los misiles
iraníes, los cruces fronterizos han cumplido históricamente una doble función
para Israel: de seguridad y política.
“Al restringir el
flujo de ayuda humanitaria y bienes comerciales, Israel ejerce presión sobre la
población palestina. Los cruces también representan una herramienta de
influencia diplomática, ya que la apertura o el cierre de las rutas de ayuda
pueden convertirse en moneda de cambio en negociaciones con mediadores,
organizaciones humanitarias y actores internacionales”, sostuvo.
El cineasta
palestino radicado en Londres Yousef Alhelou explicó a TRT World que considera
que la medida forma parte de los esfuerzos de Israel por reforzar su control
sobre Gaza.
“El cierre de los
pasos comerciales de Gaza no es algo
nuevo. Israel mantiene un control total sobre el espacio aéreo, las aguas
territoriales y los pasos fronterizos de Gaza. De hecho, Israel sigue ocupando
Gaza”, afirmó.
“Cada vez que
Israel quiere castigar colectivamente a los palestinos, adopta medidas para
demostrar que tiene ese poder. Asfixia a la población de Gaza bajo el pretexto
de la seguridad”, añadió.
Alhelou aseguró
que Israel justifica estos cierres “en nombre de los misiles iraníes lanzados
contra los territorios palestinos ocupados”, aunque la restricción de la ayuda
humanitaria solo sirve para “fortalecer su control sobre Gaza y buscar
venganza”. A su juicio, los palestinos constituyen “el eslabón más débil” cada
vez que Israel enfrenta algún revés.
“Cuando algo malo le ocurre a Israel, son los
palestinos quienes terminan pagando las consecuencias”.
Según la Oficina
de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), la población de Gaza
depende por completo de un flujo constante de ayuda humanitaria y bienes comerciales
procedentes del exterior.
La ONU y sus
organizaciones asociadas “trabajan intensamente para mantener un flujo
sostenido y previsible” de ayuda hacia Gaza pese a las restricciones israelíes,
señaló recientemente el organismo.
“Estos esfuerzos
no pueden mantenerse si los cruces permanecen cerrados”, advirtió.
El nuevo bloqueo
agrava una situación ya crítica. Años de ofensiva han destruido el 88% de la
infraestructura de Gaza, incluidas viviendas, instalaciones esenciales y
servicios públicos.
Baycar alertó
sobre las graves consecuencias que tendrá el cierre para la población.
“El territorio
sigue dependiendo enormemente del suministro externo de alimentos,
medicamentos, combustible y otros bienes esenciales, mientras que años de
conflicto han devastado los medios de vida y la infraestructura. Cualquier
cierre prolongado agravará aún más la escasez y el sufrimiento de los civiles”,
señaló.
Escasas repercusiones políticas para Israel
Alhelou considera
que los palestinos continúan “sufriendo y siendo deshumanizados” mediante
medidas como el cierre de los pasos fronterizos “nada va a cambiar mientras no se presione a Israel para que cumpla el
derecho internacional”.
Informes de
prensa muestran que anteriores cierres provocaron fuertes aumentos en los
precios de los alimentos. En una ocasión, una interrupción de diez días en el
suministro de gas obligó a muchas familias a recurrir a la quema de residuos
para cocinar. Ahora, patrones similares amenazan con repetirse a mayor escala.
Baycar señala la
dudosa narrativa sobre la suficiencia de la ayuda promovida por Israel.
Según el experto,
estas afirmaciones son cuestionadas y contradichas por numerosas organizaciones
internacionales y agencias humanitarias, que continúan advirtiendo sobre la
grave escasez y el deterioro de las condiciones de vida.
"Como
resultado, el cierre corre el riesgo de agravar aún más el hambre, las
enfermedades, los desplazamientos y el sufrimiento humanitario en toda Gaza",
afirma.
En el plano
político, las repercusiones para Israel parecen ser limitadas pese a la
gravedad de la crisis provocada por el cierre de los pasos fronterizos. Baycar
prevé algunas críticas, pero pocas acciones concretas por parte de los
organismos internacionales.
"Casi con
toda seguridad habrá críticas de organizaciones humanitarias, agencias de la
ONU y sectores de la opinión pública mundial, acompañadas de nuevos
llamamientos para reabrir los cruces. Algunos gobiernos también podrían
condenar la decisión. Sin embargo, es probable que los principales aliados
occidentales de Israel respondan con mayor cautela", añade.
Por el momento,
Israel parece contar con una "protección diplomática suficiente", lo
que hace poco probable que las críticas internacionales se traduzcan en una
presión significativa sobre el país.
Alhelou utiliza un lenguaje aún más duro para
describir la respuesta internacional.
Los palestinos no
esperan indignación ni condenas efectivas por el cierre de los cruces “Israel
ha matado de hambre a personas en Gaza durante este genocidio. No ha pasado
nada. La ONU es un cuerpo muerto. La Unión Europea es tímida. Estados Unidos es
cómplice del genocidio”, afirmó.
Durante dos años,
Israel ha lanzado más de 85.000 toneladas de bombas sobre Gaza, reduciendo gran
parte del enclave a escombros. Diversas organizaciones internacionales de
derechos humanos han calificado la ofensiva israelí en Gaza como un
“genocidio”.
Sin embargo,
según Alhelou, la muerte de decenas de miles de palestinos y la destrucción
generalizada del enclave apenas han provocado algo más que declaraciones de
condena.
“Israel ha matado
a 80.000 palestinos y ha destruido gran parte de Gaza. ¿Y cuál ha sido la
respuesta internacional? Nada. Silencio”, concluyó.




