Un brote de hantavirus a bordo del crucero
MV Hondius, que cubría la ruta entre Ushuaia y Cabo Verde, ha
dejado hasta el momento tres personas fallecidas y al menos seis casos
sospechosos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y autoridades
sanitarias internacionales
El hantavirus es endémico en algunas
regiones del sur de Argentina y Chile, donde se registran casos aislados cada
año.
Aunque los síntomas iniciales suelen
confundirse con una gripe común, este patógeno es seguido de cerca por las
autoridades sanitarias debido a su rápida evolución y su elevada letalidad
(alrededor del 40%).
¿Qué
es el hantavirus y cómo se propaga?
El hantavirus es una enfermedad zoonótica
(transmitida de animales a humanos) producida por diversas especies de virus
del género Orthohantavirus. En América, es conocido por causar el Síndrome
Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH).
Según el Ministerio de Salud de Argentina,
el virus reside principalmente en roedores silvestres (como el ratón
colilargo), que lo eliminan a través de la saliva, la orina y las heces.
Los Centros para el Control y la Prevención
de Enfermedades (CDC) de EE. UU. señalan que la vía más frecuente de contagio
es la inhalación de partículas virales en espacios cerrados, que se da al
respirar aire contaminado por partículas virales desprendidas de excrementos o
nidos, especialmente en espacios cerrados o poco ventilados.
También se puede producir el contagio por
contacto directo, al tocar superficies contaminadas o roedores infectados y
luego llevarse las manos a la nariz o la boca.
Si bien no es lo habitual, la OMS advierte
que la cepa Andes (presente en el sur de Argentina y Chile) ha demostrado
capacidad de contagio entre personas en situaciones de contacto estrecho,
aunque sigue considerándose un fenómeno excepcional.
Síntomas
y complicación crítica
El peligro del hantavirus se encuentra
principalmente en su fase inicial. Sus síntomas son muy parecidos a los de una
gripe: fiebre alta, dolores musculares (sobre todo en espalda y muslos), dolor
de cabeza, náuseas y vómitos.
Sin embargo, pasado unos días, la
enfermedad puede progresar súbitamente hacia una dificultad respiratoria grave
y falla cardíaca.
Según los CDC, la tasa de mortalidad por
hantavirus puede alcanzar entre el 30% y el 40%, incluso con tratamiento.
Actualmente no existe una vacuna ni un
antiviral específico, por lo que el manejo clínico se basa en el soporte
intensivo temprano, especialmente respiratorio.
El período de incubación suele ser de entre
una y tres semanas, aunque en casos excepcionales puede extenderse por más tiempo
tras la exposición al virus.
Dado que el período de incubación suele ser
de una a tres semanas, las autoridades sanitarias barajan dos hipótesis
principales:




