Pablo destaca
que, pese a existir más de mil condenas, una gran parte de las víctimas aún no
ha recibido justicia debido a la lentitud e indiferencia de los tribunales
federales.
“Tenemos un serio
problema nosotros con la justicia federal argentina y con la corte suprema de
justicia porque tenemos al día de hoy 1.235 genocidas condenados, tenemos 250
genocidas absueltos y hay 364 sentencias”.
“1.235 genocidas
condenados pueden parecer una suma grande, pero es una suma muy pequeña
teniendo en cuenta el volumen de estos crímenes: más de 30.000 desaparecidos en
la época de la dictadura, esa es la cifra que finalmente va a dar cuando termine
el último de los juicios en la Argentina”.
Masacre de los palotinos
La Masacre de San
Patricio, conocida comúnmente como la masacre de los palotinos, fue un crimen
de lesa humanidad perpetrado el 4 de julio de 1976 en Buenos Aires, Argentina,
durante la última dictadura cívico-militar. Al respecto, se denuncia
específicamente la parálisis en la causa de la masacre de los palotinos,
exigiendo que el juez Daniel Rafecas avance con las indagatorias de los
responsables identificados.
Se denuncia que
el juez Daniel Rafecas todavía no ha llamado a indagatoria a imputados
conocidos, entre ellos un exjuez de la dictadura de apellido Rivarola. Quien además
ha sido indagado por otra causa: la masacre de la cárcel de Devoto en el año
78.
“Una de las
tareas que tenemos que darnos es transformar el poder judicial para que no sean
las víctimas quienes más sufren la demora de los juicios, la insensibilidad de
los jueces y la actitud perversa de una corte suprema que se llena la boca con la
defensa de los derechos humanos hacia afuera pero que hacia adentro no hace
nada para que estas causas se aceleren”.
La lucha actual se centra en tres pilares:
Memoria, Verdad y Justicia.
Con la exigencia
específica de cárcel común para los genocidas, existe una firme oposición a los
beneficios de prisión domiciliaria, a menos que existan razones de salud
estrictamente justificadas.
Se reconoce que,
si hoy en Argentina no hay golpes de Estado y no hay desaparecidos, es gracias
a la resistencia y movilización constante del movimiento de derechos humanos y
la sociedad.




