Una cuestión salarial, pero es mucho más que el
salario
“Hubo un reclamo
de parte de 94 firmantes que ocupan diferentes cargos dentro de la institución,
y que les reclaman a las autoridades en este momento, no solo la recomposición
del salario, sino también garantizar la disponibilidad de recursos para su
funcionamiento y continuidad de los proyectos”.
“Lo que más
preocupa también es que, evidentemente si piden recomponer canales de
comunicación institucionales, quiere decir que deben estar rotos y eso es lo
que transmiten. Transmiten que las nuevas autoridades de la institución, desde
que asumió como presidente el ingeniero Porro bajo esta nueva estructura que
tiene el Gobierno Nacional en el que creó una Secretaría de Asuntos Nucleares, dependiendo
de jefatura de gabinete, no queda claro cuál es el plan estratégico que tiene
el sector nuclear”.
“No solo preocupa
la estabilidad laboral, el bienestar y las condiciones de trabajo
indispensables, sino también la falta de esta planificación o de conocimientos
sobre a dónde va la institución. Es una institución que ya cumplió más de 75
años y el riesgo de perder esto que se construyó todo este tiempo, que lo que
creíamos que era una política de Estado establecida con el valor que se le da
al conocimiento, un conocimiento que es estratégico, que nos puede brindar la
posibilidad y que lo ha hecho a lo largo de tantos años de generar otras
capacidades”.
“El problema de
la formación superior como están atravesando las universidades, afecta, porque
afecta a la posibilidad de que institutos como el Instituto Balseiro, el Sábato
o el Beninson se estén quedando sin docentes. Todo es parte de un modelo que
afecta a todo”.
Soberanía en riesgo en cuento a ciencia y
tecnología.
“Tenemos una
pérdida de soberanía tremenda y estamos hipotecando nuestras capacidades
futuras. Con respecto al proyecto CAREM, que es el desarrollo de lo que se
llama un reactor modular pequeño, SMR por sus siglas en inglés. El nuevo plan
argentino que prometieron era hacer cuatro SMRs diferentes del CAREM en cinco
años”.
“Ese proyecto
estaba basado en una empresa con capitales de Estados Unidos, principalmente,
que es en los capitales mayoritarios, que utilizando una patente de INVAP, que
aporta en el capital de esta empresa llamada Mainer que se encuentra y se localizó
en Bariloche, se está llevando a los mejores profesionales que tenemos”.
“Además de que es
imposible tener en cinco años ese desarrollo terminado, y la promesa de hacer que
esté generando energía eléctrica para suministrar a los grandes equipos que son
consumidores, como los que generan las bases de datos y todo lo que implica la
inteligencia artificial, esa era la promesa. Entiendo que muchos jóvenes puedan
verlo como algo positivo, yo también si eso en paralelo no se hubiera destruido
el proyecto que sí tenía la posibilidad de ponerse en marcha para el 2028”.
“Hace un par de
años estábamos con el proyecto CAREM, que es la Central Argentina de Elementos
Modulares. Estaba en el libro de la Nuclear Energy Agency como uno de los
cuatro proyectos más avanzados y con una potencialidad enorme desde el punto de
vista comercial. Desde que asumieron las nuevas autoridades, ni siquiera
permitieron que se continuaran con los intercambios bilaterales con muchos
países que podían llegar a estar interesados en este desarrollo futuro”.
“Eso hace y
produce un éxodo de gente que ni siquiera hace falta echarla, simplemente empiezan
a migrar hacia otros sectores y obviamente son atraídos y muchos de ellos
fueron buscados por esta empresa Maynard, lo cual denuncio que es una manera de
estar regalando nuestro conocimiento, nuestra soberanía, porque ese
conocimiento está puesto ahí”.
Inversiones abandonadas
“Nuestro país ya
invirtió 750 millones de dólares, con 200 millones de dólares más podríamos
estar terminando, podríamos tener orgullosamente uno de los reactores de
potencia. La primera vez que la Argentina desarrolla un proyecto con reactores
de potencia, con eso podríamos darle muchísimo trabajo al área de industria
metalmecánica que en este momento está siendo destruida”.
“Parte de sus
componentes también tienen posibilidad de ser comercializados, como es el
recipiente de presión que estaba fabricando INSA que es una de las primeras empresas
en ser privatizadas. Todo el desarrollo de los generadores de vapor que hizo CONOAR,
no sabemos qué es lo que está ocurriendo con esas partes, y claramente, también
todo el desarrollo de combustible, y varias de las otras innovaciones que tenía
el proyecto”.
“Dejamos de ser
uno de los países que teníamos la posibilidad de ser los más avanzados en esta
temática que fue cobrando mucha relevancia a nivel mundial”.




