La decisión de los directivos de SanCor, presentada ante el juez Marcelo Gelcich, marca el punto más crítico de un deterioro que lleva al menos una década y que la empresa ya considera irreversible.
La firma arrastra una deuda cercana a los US$120 millones, entre obligaciones en dólares y más de $40.000 millones en pasivos verificados. El concurso preventivo iniciado en febrero de 2025 no logró revertir la situación: la cooperativa no pudo recomponer su operación, perdió acceso al crédito y acumuló nuevas deudas, incluidas obligaciones salariales, fiscales y comerciales.
Según surge de los elementos incorporados en la causa, el pedido de quiebra no modifica el cuadro de situación previamente acreditado, sino que representa el reconocimiento formal de una crisis que ya había sido verificada por los organismos intervinientes, de acuerdo con lo que publica este jueves Mundo Gremial.
Desde el sector sindical señalaron que la decisión “pone fin a una postura que negaba la realidad”, en referencia a la conducción de la empresa, y remarcaron que incluso algunos directivos ya habían admitido en privado el estado crítico que ahora se oficializa.
Para los trabajadores, la incertidumbre es total: SanCor emplea a unas 850 personas y su continuidad dependerá de si el proceso permite una quiebra con continuidad, una figura que habilita mantener la actividad bajo otra estructura.
Con información de APFD.




