En medio de una creciente crisis en el sistema de salud y previsional, jubilados, pensionados y excombatientes de Malvinas alzaron su voz para denunciar el desfinanciamiento del PAMI y el endeudamiento del organismo. El referente Fabián Pereyra y la vecina Cecilia, una jubilada con discapacidad, expusieron la crítica situación que atraviesan.
Fabián Pereyra: “Caputo entregó mil millones de dólares del PAMI sin permiso”
Pereyra fue contundente en sus declaraciones: “¿Quién le dio permiso al ministro Caputo para que le dieran mil millones de dólares de nuestras arcas? El PAMI es de todos: los jubilados, las jubiladas, los pensionados”. También apuntó contra el ministro de Salud, Mario Lugones, a quien señaló por haber endeudado al organismo en 500 mil millones de pesos con proveedores.
“¿Con quién lo discutió? ¿Quién lo determinó? Por eso el PAMI tiene que volver a estar en manos de los jubilados y de los trabajadores. No tiene que estar más intervenido por cada gobierno que viene”, exigió el dirigente.
Pereyra también reclamó que se termine con las designaciones “a dedo” y la improvisación en la gestión de la salud de los adultos mayores. “Basta de jugar con la salud de los adultos mayores y también de los compañeros que estuvieron en Malvinas, que también son afiliados al PAMI. A esta gente no le importa nada, son crueles”, sentenció.
Cecilia: “Si me sacan la pensión, ¿cómo vivimos?”
El testimonio de Cecilia, una mujer con discapacidad, refleja la angustia cotidiana de miles de jubilados. “Anduve haciendo trámites porque me quieren sacar la pensión. Mi marido es jubilado también, y si me sacan a mí, ¿cómo vivimos?”, se preguntó.
Cecilia contó que toma mucha medicación por su discapacidad y que ya debe pagar la mitad de los remedios. “Ahora que voy a tener que pagar todo, ¿cómo voy a vivir? Con los costos altísimos, es imposible”, lamentó.
Además, denunció los recortes en la atención médica: “Ahora te dan turno cuando se puede. Cuando vos necesitas, realmente no tenés turno y tenés que pagar 40, 45 mil pesos la consulta. Los jubilados no tenemos esa plata”.
“Yo era una mujer muy trabajadora, pero gracias a la enfermedad que tengo, no puedo trabajar. Todavía tengo ganas, pero no puedo”, concluyó con tristeza.
El reclamo de fondo
Tanto Pereyra como Cecilia coincidieron en un punto central: el PAMI debe ser gestionado por sus propios afiliados, con control de los trabajadores y transparencia en el uso de los fondos. “Basta que sea un costo político. Queremos saber qué hacen con los fondos, cómo lo regulan, cómo lo trabajan”, reclamó Pereyra.
Mientras el gobierno nacional avanza con ajustes y recortes, los sectores más vulnerables de la sociedad quedan cada vez más desprotegidos. La consigna es clara: no a la improvisación, no al desfinanciamiento, sí a un PAMI en manos del pueblo.
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