Un escándalo sacude al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia tras la denuncia de María Virginia Valderrey, hija de la fallecida médica Susana Celia Di Sarli, quien trabajó más de 30 años en el nosocomio. La denunciante asegura que el sello profesional y la firma de su madre fueron utilizados de manera fraudulenta durante al menos una década, incluso en períodos en los que la profesional no se encontraba en funciones.
“Mi
mamá, meses antes de fallecer, se entera que habían estado usando su
sello médico, falsificando su firma y letra para diferentes usos”, afirmó Valderrey. Entre los fines del uso indebido, señaló que se habría buscado “subsanar falencias en la facturación del hospital a las obras sociales”, lo que abre interrogantes sobre el alcance administrativo y económico de las maniobras.
Reconocimiento institucional y “informalidad”
La denunciante presentó documentación que respalda la irregularidad, e incluso asegura que existe un reconocimiento por parte de autoridades en el que se admite que no existía autorización formal para el uso del sello. “Tengo un reconocimiento donde admiten que no tienen ninguna autorización formal por parte de mi madre para manejarse de esta manera”, señaló.
En un escrito, la propia División Recuperación de Prestaciones Realizadas del Hospital reconoció que el sello fue utilizado en distintas instancias administrativas, incluso sin respaldo formal. “Todo
esto se dio en el marco de la informalidad, por cuanto fue consensuado
de palabra, razón por la cual no se puede presentar ningún comprobante
escrito que acredite la autorización”, expresa la
comunicación. El texto también señala que el uso del sello se
intensificó en momentos críticos del sistema sanitario destinándose a “subsanar las históricas falencias” del sistema administrativo hospitalario.
“No se investigó internamente”
Pese a la gravedad de los hechos, Valderrey asegura que no se impulsó una investigación interna dentro del hospital. “No comprendo por qué cuando mi mamá denuncia ante la dirección del Hospital, que es la línea que correspondía, no se investiga lo que había sucedido”, cuestionó. Y planteó: “No solamente mi reclamo es por mi mamá, sino también por la estafa a las obras sociales. Quiero realmente saber qué más se hizo con el sello de mi mamá”.
La causa judicial, archivada y reactivada sin su participación
Valderrey fue notificada el 4 de agosto del año pasado de que la causa había sido archivada. Sin embargo, asegura que el expediente tuvo movimientos posteriores sin que ella fuera convocada. “Después el juez Cosmaro pidió que se investigue nuevamente, pero en los seis meses posteriores jamás tuve ningún tipo de comunicación por parte de la Justicia, ni de la fiscalía para aportar pruebas o declarar”.
Al acercarse recientemente a la fiscalía, recibió una respuesta que generó mayor preocupación: “Me dicen que como mi madre está fallecida no se pueden peritar ni su letra ni su firma”. La denunciante remarcó que posee “un montón de documentación donde está la letra y el sello original” que permitirían realizar estudios comparativos.
“Esto no puede quedar en el archivo”
Para Valderrey, esta postura implica un obstáculo injustificado en la investigación. “Existen pruebas materiales que nunca fueron investigadas”, afirmó, al tiempo que consideró que la falta de avances podría configurar un escenario de presunto encubrimiento. “Esto no solo implica una posible falsificación, sino también un grave encubrimiento institucional”, advirtió.
La
familia insiste en que se retome la investigación, se realicen las
pericias y se determinen responsabilidades sobre un caso que, asegura, “no puede quedar en el archivo”.
Fuente: Diario Jornada
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