En diálogo con Carlos Ojeda para La Constructora Radio 103.3, el médico sanitarista y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, doctor Oscar Atienza, realizó un contundente análisis sobre la situación de la salud pública en Argentina, a raíz de la reciente decisión del gobierno nacional de retirar al país de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Salir de la OMS es desconectarnos del mundo en tema sanitario”, sentenció Atienza. Explicó que este organismo multilateral no es político, sino técnico: “Sirve para que los equipos de salud intercambien información, generen protocolos, compren vacunas y estandaricen indicadores. Hoy, la mortalidad infantil en Argentina se puede comparar con la de Brasil o Uganda gracias a la OMS”.
El especialista advirtió que esta decisión “es uno de los peores errores que está cometiendo este gobierno en salud, que ya tiene varios”.
Indicadores en caída libre
Atienza enumeró cifras alarmantes que reflejan el deterioro del sistema sanitario:
Aumento del 37% en la tasa de mortalidad materna.
Incremento de la mortalidad infantil y del exceso de muertes en mayores de 65 años: más de 21.000 fallecimientos adicionales en 2024 respecto de 2023.
Brotes de enfermedades infectocontagiosas en aumento: tos convulsa, sarampión y nuevas variantes de viruela.
Falta de vacunas: este año se compró casi la mitad que en años anteriores.
Niños muertos por tos convulsa: al menos 11 casos.
“Por donde uno mira, hay un caos. No creo que sea desinterés, me parece que hay algún grado de intencionalidad. No se puede hacer todo mal”, enfatizó.
Salud mental, obras sociales y el rol del trabajo
Atienza también se refirió al desmantelamiento del sistema de salud mental, con el Hospital Bonaparte como primer ataque de esta gestión. “Hoy una familia sin obra social no tiene dónde recurrir ante una adicción, depresión o intento de suicidio. No hay espacios en el sector público”.
Sobre las obras sociales, señaló que están “prácticamente todas en quiebra”. Explicó que los bajos aportes patronales, los costos crecientes y la falta de pago a profesionales generan un círculo vicioso: “Muchos médicos ya no aceptan obras sociales porque les pagan tres meses después, con débitos y en moneda devaluada. Hay consultas que se pagan $1.500”.
El especialista vinculó esta crisis con la destrucción del empleo: “El trabajo normaliza todo. Una persona con empleo tiene obra social y se atiende en el privado, eso descomprime el sistema público. Cuando se destruye el empleo, el público colapsa y el privado se desfinancia. Ahí empieza el caos”.
Universidades y formación médica: otra deuda pendiente
El doctor Atienza planteó la necesidad de repensar la duración de las carreras universitarias. “Hoy la información nos llega en el momento. No necesitamos 6 años para formar un médico. Podríamos hacerlo en 3 o 4, como en otros países. Eso permitiría más profesionales y más rápida salida laboral”.
Sin embargo, advirtió que el gobierno avanza en el sentido contrario: “Desfinancia las universidades, las quiere privatizar o cerrar. Un profesor universitario no puede ganar $200.000 por mes. En la UBA renunciaron más de 1.000 docentes”.
Un cambio de modelo como única salida
Consultado sobre qué expectativas quedan, Atienza fue contundente: “No hay mucho que hacer frente a este gobierno más que votar otra cosa distinta. Si seguimos con la destrucción del empleo, el sistema de salud va a seguir cayéndose. Hay que volver a pensar qué país queremos: si uno basado en la finanza o en la producción”.
El médico sanitarista cerró con una reflexión profunda: “Hay una mano negra detrás de todo este caos. Pero también hay algo más: la posibilidad de reconstruir. Para eso, primero hay que reconocer lo que se perdió”.
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