El proyecto oficialista busca modificar la
normativa vigente desde hace 15 años, que protege los glaciares y el ambiente
periglacial como reservas estratégicas de agua. Desde el oficialismo
defendieron la reforma argumentando que permitirá “dinamizar inversiones
mineras e hidrocarburíferas” en las provincias cordilleranas al generar un
marco más flexible para atraer capitales.
En la vereda opuesta, legisladores de
distintos bloques –entre ellos los representantes chubutenses– advirtieron
sobre el impacto ambiental irreversible y los riesgos de debilitar la protección
de las principales reservas de agua dulce del país.
La postura unánime de la delegación de
Chubut refleja la sensibilidad particular de la provincia patagónica, que en
los últimos meses sufrió graves incendios forestales y enfrenta una crisis
hídrica recurrente. Además, el territorio alberga importantes glaciares y áreas
periglaciales que podrían verse afectados por eventuales emprendimientos
mineros o energéticos.
El proyecto ahora deberá ser tratado en la
Cámara de Diputados de la Nación, donde se espera un nuevo debate con
posiciones divididas. Organizaciones ambientalistas como Greenpeace ya
anticiparon que continuarán movilizándose para frenar la iniciativa.
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