Un innovador estudio, llevado a cabo por
investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional
de Rosario, busca aprovechar las características genéticas y biotecnológicas
para aumentar la productividad de los cultivos de soja, enfrentando y
desafiando antiguos preconceptos relacionados con el rendimiento del cultivo.
Esta investigación abrió nuevas
posibilidades para mejorar el rendimiento de la soja mediante la incorporación
de vainas con cuatro semillas. En colaboración con el Grupo Don Mario, el
proyecto avanza hacia la aplicación comercial de estas mejoras, prometiendo un
impacto significativo en la agricultura argentina.
El equipo está integrado por Julieta
Bianchi, quien es directora del proyecto, Álvaro Quijano, Carlos Cairo, Carlos
Gosparini, Nidia Montechiarini y Juan Pablo Ortiz. A su vez, Bianchi,
Gosparini, Ortiz, y Cairo también pertenecen al Instituto de doble dependencia
de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario (UNR – CONICET). Participan,
además, estudiantes de la carrera de Ingeniería Agronómica de la UNR.
La investigación comenzó cuando Bianchi
inició su doctorado en Ciencias Agrarias y decidió estudiar los beneficios de
incorporar vainas de soja con cuatro semillas para su uso comercial. “Las
vainas de soja pueden contener de una a cinco semillas, aunque generalmente
predominan dos de esas categorías consecutivas en una planta. Nuestro estudio
analizó las variedades comerciales y observamos que, en su mayoría, tienen
vainas de tres semillas, algunas de dos, pero muy pocas de cuatro. Creemos que
la inclusión de vainas de cuatro semillas podría mejorar significativamente el
rendimiento por su asociación directa con el número de semillas”.
La investigadora explicó que el rendimiento
de cualquier cultivo depende del número de semillas y del peso unitario de las
mismas. A su vez, el número de semillas depende de la cantidad de vainas y de
la cantidad de semillas en cada una. “Dependiendo de la cantidad de semillas
por vaina, el rendimiento se verá afectado. Observamos que las plantas con
vainas de cuatro semillas aumentan el rendimiento en comparación con las de
tres. Aunque parece simple, la fisiología y genética de la característica son
complejas, por lo que realizamos estudios para verificar si el aumento de una
semilla por vaina impacta realmente en el rendimiento”.
Así, el equipo de investigación comenzó
estudios de campo con líneas de soja que tenían diferentes cantidades de
semillas por vaina y se observó un impacto positivo en el rendimiento bajo esas
condiciones experimentales. “Obtuvimos estas líneas de nuestro banco de
germoplasma, un repositorio de materiales conservados para ensayos. Aunque no tienen
todas las propiedades de las variedades comerciales actuales, tienen muchas
vainas de cuatro semillas. También comenzamos a trabajar en la parte molecular
para avanzar más rápido en el mejoramiento, utilizando herramientas
biotecnológicas como los marcadores moleculares, que permiten identificar
tempranamente si una planta tiene la característica deseada”.
A través de los marcadores moleculares,
identificaron las regiones del ADN que determinan la característica de vainas
con cuatro semillas, lo que permitiría acelerar el proceso de mejoramiento.
“Esto fue lo que realicé durante mi beca doctoral y luego continué en mi beca
posdoctoral. Recabamos toda la información necesaria para llevar esta
tecnología de alto porcentaje de vainas con cuatro semillas a germoplasma
comercial”.
Bianchi detalló a este medio que el
carácter que se quiere incorporar es muy estable, con baja influencia
ambiental, lo que garantizaría que una vez introducido en un plan de
mejoramiento y en variedades comerciales se mantenga independientemente del
ambiente productivo en el que se cultive. Estudios preliminares indicaron,
además, que aumentar el porcentaje de vainas con cuatro semillas no afecta
otros caracteres como el peso del grano o el número de vainas.
El equipo científico logró una planta que
soporta a la perfección el peso de un poroto más por vaina. Las pruebas fueron
realizadas en el campo experimental ubicado en Zavalla. “Este desarrollo tiene
impacto en el rendimiento potencial, es decir, mejora la capacidad productiva
de las variedades de soja”
Como todas las pruebas se realizaron sobre
material experimental, era necesario ver qué sucedía al incorporar esta
característica a variedades comerciales. Surgió así la posibilidad de realizar
un convenio con el Grupo Don Mario (GDM) para trabajar en conjunto. “GDM es la
principal empresa obtentora de variedades de soja en Argentina. Nos ha apoyado
en el desarrollo de esta investigación, y es una de las pocas empresas del país
con capitales nacionales”.
La idea es llevar la investigación a gran
escala, introduciendo las vainas de cuatro semillas desarrolladas en líneas
experimentales a las líneas comerciales. Para ello, se proponen dos etapas: la
primera es obtener la línea comercial con vainas de cuatro semillas, y la segunda
es realizar ensayos a lo largo del país para estudiar su rendimiento en
comparación con las variedades que no tengan incorporado el carácter.
Generalmente, las variedades de mayor
rendimiento se trasladan directamente al mercado, aunque no siempre se conozca
cómo se genera ese mayor rendimiento. “Mejorar el rendimiento implica estudiar
cómo afecta cada componente, lo cual, a menudo no coincide con las lógicas del
mercado. En general, se piensa que si aumentamos el número de semillas es
probable que disminuya el peso porque la planta debe alimentar más semillas.
Estos preconceptos deben ponerse a prueba, y eso es lo que hicimos. Concluimos,
luego de los estudios realizados, que aumentar el número de semillas no
disminuye el peso. Intentamos romper con los dogmas establecidos, y creemos que
la Universidad y el CONICET están para cumplir esa función”.
Este proyecto fue iniciado por el Ingeniero
Agrónomo Eligio Morandi, quien tuvo una larga trayectoria en la UNR como
profesor de Fisiología Vegetal en la Facultad de Ciencias Agrarias. Hasta su
fallecimiento en 2023, se desempeñó como investigador principal en el Instituto
de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario. “Cuando comenzamos, lo
hicimos de cero: teníamos el material vegetal pero no sabíamos nada de cómo se
comportaba la característica. Se hicieron muchos avances y hay mucho trabajo y
recursos invertido en esto. Yo hoy puedo estar acá gracias a que me formé en la
Universidad Pública y que el CONICET me abrió las puertas. Creo que tenemos que
defender todo lo que hace porque nos permite investigar sin estar atados a lo
inmediato”, explicó Bianchi, y agregó: “Nosotros siempre buscamos realizar
investigaciones aplicadas y que tengan un impacto en el sistema productivo
local, regional y nacional. Es crucial seguir invirtiendo como Estado en
ciencia y desarrollo tecnológico, ya que estos avances son fundamentales para
el progreso. Asimismo, es necesario el apoyo del sector privado, ya que hay
muchas iniciativas y proyectos que serían inviables sin la colaboración y el
compromiso de todos los actores involucrados. Sólo a través de un esfuerzo
conjunto podremos alcanzar resultados innovadores y sostenibles que impulsen el
desarrollo integral de nuestra sociedad”.




