La Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios emitió un comunicado para aclarar que los $100.810 millones anunciados por el Gobierno Nacional para bomberos de todo el país no se tratan de un aporte extraordinario ni de una ayuda específica por los incendios forestales, sino del cumplimiento de la Ley Nacional N° 25.054, que desde 1998 establece el financiamiento del sistema bomberil mediante un porcentaje del 5% de las primas de seguros de automotores y viviendas.
Fondos adeudados y primera cuota 2026
La Federación explicó que la transferencia actual incluye fondos adeudados correspondientes al ejercicio 2025 –cuya distribución no se completó en su momento– y la primera cuota del año 2026. Habitualmente, estos aportes se distribuyen en dos etapas: entre marzo y abril y entre agosto y octubre, pero el pago del año pasado había quedado pendiente.
Distribución uniforme y uso de los recursos
La resolución oficial establece que los $100.810 millones serán repartidos entre más de 1.000 asociaciones bomberiles del país, lo que representa un monto aproximado de 95 millones de pesos por cuartel. Los fondos están destinados a equipamiento, indumentaria, mantenimiento de unidades, materiales operativos, capacitación y otros gastos esenciales.
La normativa establece aportes uniformes para todos los cuarteles, sin distinción por tamaño o ubicación. Así, asociaciones de Esquel, Trevelin, Gualjaina, El Hoyo y otras localidades de Chubut recibirán montos equivalentes.
“Previsibilidad y normalidad en los pagos”
Desde la Federación subrayaron la importancia de que estos fondos se transfieran con regularidad y previsibilidad, para que los cuarteles puedan planificar sus actividades y mantener sus servicios esenciales sin depender de situaciones de emergencia para acceder a recursos.
El comunicado busca transparentar el origen y destino de los fondos, en un contexto donde los incendios forestales en la Patagonia han generado una gran atención pública y múltiples campañas de donaciones, pero donde el financiamiento de base legal suele ser menos visible, aunque igualmente vital para la sostenibilidad del sistema bomberil voluntario.




