Un informe técnico elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) revela un panorama crítico sobre la infraestructura caminera del país: el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado "regular a malo", con tramos que ya no admiten mantenimiento y requieren una costosa reconstrucción completa. El sindicato responsabiliza al Gobierno Nacional por una "decisión política deliberada" de abandono, vinculada al congelamiento de la obra pública y los recortes presupuestarios.
Fabian Cattanzaro, secretario general del gremio, explicó que, ante la paralización de los relevamientos oficiales, realizaron su propio diagnóstico con delegados en todo el país. Comparado con el último informe oficial de 2023 –que mostraba un 50% de rutas en buen estado–, la situación empeoró drásticamente. "Hoy muchas de estas rutas ya no se les puede hacer mantenimiento y hay que hacer una reconstrucción", alertó, señalando que esta obra cuesta "entre cinco y siete veces más" que el mantenimiento preventivo que venían reclamando.
Impacto en la seguridad vial y las economías regionales
El deterioro tiene consecuencias directas y graves:
Más víctimas fatales: Catanzaro citó datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y ONGs que indican un aumento del 14 al 15% en las muertes en rutas. Los siniestros y despistes crecieron más del 20%.
Factor infraestructura: "Muchas veces se los asocia con el factor humano, con una mala maniobra, pero que muchas veces esas malas maniobras están asociadas a las condiciones de la infraestructura", argumentó.
Tránsito pesado y falta de control: Las rutas con alto flujo de camiones –claves para la producción– son las más castigadas. A esto se suma la falta de personal y equipos para operar las balanzas de control de peso, lo que acorta aún más la vida útil del asfalto.
Las rutas más críticas: un mapa del deterioro
El informe prioriza los tramos con un índice de estado de 3 o menos (en una escala de 1 a 10), donde la base estructural ya cedió. Entre las más preocupantes, Catanzaro destacó:
RN 151 (La Pampa): El acceso a Vaca Muerta, que "se ha borrado" y donde el tránsito circula por la banquina porque está en mejor estado que la calzada.
RN 11 (Santa Fe): Paralela al río Paraná, soporta el tránsito pesado de decenas de puertos.
RN 34: Arteria que transporta toda la producción del Noroeste Argentino (NOA).
RN 3, RN 25 y RN 40 en el sur: Rutas troncales de la Patagonia, vitales para el turismo y la logística.
RN 120 (Corrientes) y Au015 (Misiones): Claves para el comercio internacional con Paraguay y Uruguay.
Recursos congelados y la "solución" de las concesiones
Catanzaro criticó que el Presupuesto 2026 consolida un recorte real del 75% comparado con el de 2023, lo que deja a Vialidad Nacional sin recursos. Además, señaló que proyectos de mejora financiados con créditos internacionales fueron suspendidos, generando el pago de comisiones e intereses sin obras a cambio.
Frente a esto, la apuesta oficial parece ser ampliar las concesiones viales de 6.500 a 9.100 km. "Pero la red vial nacional tiene 40.000 kilómetros", recordó el gremialista. "Para esos 31.000 que quedan, no hay una respuesta".
Llamado a una "emergencia vial" nacional
Ante este escenario, FepeVina exige una declaración de Emergencia Vial Nacional, ya sea por decisión del Poder Ejecutivo o mediante una ley del Congreso, para reactivar urgentemente las tareas de mantenimiento y reconstrucción. "El parate no puede ser eterno, porque se está cobrando vida", advirtió Catanzaro, remarcando que el mal estado de las rutas también desalienta las inversiones y perjudica por igual a todas las provincias, sin distinción política. "Esto tiene que ser un tema de discusión entre todos", concluyó.
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